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El Ministerio de Ciencia impulsa el mejoramiento y la producción de nuevas variedades del alcaucil a través de ImpaCT.AR

Con el fin de alcanzar la soberanía tecnológica y alimentaria, el Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires solicitó asistencia para introducir innovaciones en biotecnología vegetal y desarrollar paquetes tecnológicos propios que satisfagan las necesidades locales con enfoque sustentable.


En el marco del Programa "ImpaCT.AR Ciencia y Tecnología”, se financió por un monto total de $7.987.500 el proyecto “Generación y fortalecimiento de programas de mejoramiento vegetal y de producción de variedades de alcaucil, con desarrollo e innovación en biotecnología vegetal para alcanzar soberanía tecnológica y alimentaria”. El mismo surgió como demanda del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, en su búsqueda por abastecer y fortalecer al sector productivo local mediante la entrega de semillas, simientes e insumos en general, con un enfoque agroecológico.

De acuerdo a datos recientes, en la provincia de Buenos Aires se cultivan aproximadamente 900 hectáreas de alcauciles en el partido de La Plata y unas 150 en el partido de General Pueyrredón. La dependencia de la genética comercial extranjera en materia de semillas y plantas –así como la falta de acceso a variedades– representa hoy un desafío a encarar por la biotecnología, disciplina que posee atributos para poner al alcance posibles soluciones para el sistema productivo, tanto agrícola como industrial. El objetivo es desarrollar paquetes tecnológicos propios que prioricen alimentos saludables, cuidando el ambiente y la salud tanto de quienes producen como de quienes consumen.

ImpaCT.AR promueve proyectos de investigación y desarrollo destinados a brindar apoyo a organismos públicos en la búsqueda de soluciones a desafíos de interés público que requieran del conocimiento científico o el desarrollo tecnológico para su resolución. Para responder a este desafío, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) propuso un trabajo de articulación conjunto que busca transferir conocimiento y variedades vegetales para su reproducción y multiplicación en la biofábrica que la dependencia provincial posee en la Estación Experimental de Mercedes. Las biofábricas, como laboratorios de cultivo de tejidos vegetales en América Latina, han servido para la propagación masiva de plantas de élite en los últimos 30 años.

"Este desafío planteado por la Provincia de Buenos Aires a través del Ministerio de Desarrollo Agrario pone sobre la mesa la necesidad del desarrollo de una genética nacional de alcaucil, a través de programas de mejoramiento locales. La selección de los nuevos materiales evitará los problemas de la posible falta de adaptación local. El desarrollo de una nueva genética nacional generará un importante aporte a la soberanía del país, sustituyendo la importación de semillas por el uso de variedades nacionales, generando un fuerte impacto positivo de independencia comercial de insumos”, afirmó el Subsecretario de Coordinación Institucional del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Pablo Nuñez.

“Es muy destacable como el sistema nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación argentino da respuestas a los problemas concretos de los territorios con enormes capacidades, como en este caso lo hace la Universidad Nacional de Rosario. Es esta la dirección en la que queremos seguir yendo, buscando que la gestión pública se apoye cada vez más en la Ciencia y la Tecnología para mejorar la vida de nuestra gente", concluyó el funcionario.

Más diversidad para mejorar la producción
El Dr. Raúl Amado Cattáneo es responsable del proyecto biofábrica mda del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, y explicó la importancia de la demanda y sus etapas: “La creación por parte del Ministerio del Plan Alimentos Bonaerenses, compuesto por 6 programas integrales, nos demanda como provincia poder abastecer y fortalecer a través del programa Banco de insumos a los diferentes destinatarios hortícola, florícola, frutícola, forestal o agrícola, a partir de nuevos insumos adaptados a las diferentes realidades territoriales”.


El material vegetal retirado fue implantado en una de las chacras que el MDA posee en la localidad platense de Gorina. Foto: Raúl Amado Cattáneo

“El proyecto cuenta con dos etapas planificadas. La primera a corto plazo, en la cual nos entregarán variedades registradas por la UNR, para comenzar el establecimiento in vitro en la biofábrica y para generar ensayos a campo en al menos dos chacras experimentales del ministerio de desarrollo agrario”, relató Cattáneo. Por otra parte, resaltó “la vasta trayectoria del grupo de investigación que nos acompañará, tanto en el trabajo dentro del laboratorio de cultivo in vitro como en el seguimiento y evaluación agronómica a campo”. En cuanto a la segunda etapa, “el objetivo es obtener nuevas variedades, de manera conjunta entre las instituciones, tanto de multiplicación vegetativa como de multiplicación sexual (a través de semillas) con adaptación regional que cumplan con los requerimientos de los productores y del mercado”, señaló el responsable de la biofábrica del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia.

Vanina Cravero, investigadora de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), dio cuenta de la primera reunión presencial realizada tras la pandemia: “Pudimos conversar no sólo sobre cuestiones inherentes al proyecto y ajustar el cronograma de actividades, sino que también se realizó una reunión con autoridades de la Facultad y del Instituto de Investigaciones en Ciencias Agrarias de Rosario (IICAR) que funciona en el mismo predio. Entre todos hablamos sobre posibles nuevos proyectos de articulación que pudieran surgir a partir de este”. En cuanto al material vegetal, se retiraron “hijuelos de tres variedades (Oro verde FCA, Gauchito FCA y Gurí FCA) los cuales ya están implantados. Esos materiales servirán para evaluación, multiplicación y como insumo para el cultivo in vitro en la biofábrica”.


Los equipos del Ministerio de Desarrollo Agrario y la UNR. Foto: Vanina Cravero.

En el mediano plazo, Cravero espera “disponer de nuevas variedades tanto de multiplicación vegetativa como de multiplicación vía semillas (sexual). Estos materiales, al ser evaluados durante su desarrollo en los cinturones hortícolas de La Plata y Rosario tendrán buena adaptación y, por tanto, elevada performance de rendimiento y calidad en ambas regiones”.

Con similares expectativas cuenta Cattáneo: “A partir de los resultados y desafíos que tengamos durante este año podremos evaluar un aumento en la producción de plantas disponibles para los productores y productoras, para la campaña del 2023. Por otro lado, desde 2020 iniciaron cruzamientos y autofecundaciones para originar la variabilidad genética necesaria para iniciar el programa de mejoramiento tendiente a la obtención de nuevas variedades”. Y concluyó: “La inversión de la provincia de Buenos Aires en innovación en biotecnología vegetal, sumada a la experiencia en mejoramiento genético vegetal de la UNR, sin dudas generará una excelente sinergia para la planificación futura de nuevos proyectos conjuntos”.

Acerca de ImpaCT.AR
El Programa “ImpaCT.AR Ciencia y Tecnología” tiene el propósito de promover proyectos de investigación y desarrollo, destinados a brindar apoyo a organismos públicos ─en todos sus niveles─ en la búsqueda de soluciones a desafíos de interés público, que requieran del conocimiento científico o el desarrollo tecnológico para su resolución, y así generar un impacto positivo en el desarrollo local, regional y nacional. Esta iniciativa se propone fortalecer el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación en la construcción y aplicación de políticas públicas.

"ImpaCT.AR Ciencia y Tecnología” es una convocatoria orientada a la promoción de iniciativas conjuntas entre instituciones científico-tecnológicas y organismos públicos como ministerios nacionales, empresas públicas, gobiernos provinciales, gobiernos municipales, entre otros.

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