El Ministerio de Ambiente presentó la segunda entrega del ciclo “Lo que vendrá: pensando juntos el futuro”

Rosalía Pellegrini y Máximo Cabrera, en el encuentro moderado por Sergio Elguezábal, dialogaron sobre agricultura sostenible y alimentación sana.


El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, que encabeza Juan Cabandié, presentó la segunda entrega del ciclo “Lo que vendrá: pensando juntos el futuro”, que fue transmitida por el canal de YouTube del organismo. En esta ocasión, Rosalía Pellegrini, secretaria de Género de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) , y Máximo Cabrera, chef y fundador de Estudio CRUDO, debatieron sobre la producción agrícola sostenible y la alimentación saludable, como dos aristas sinérgicas para el cuidado del planeta y el bienestar de las personas. La moderación estuvo a cargo del periodista especializado en ambiente, Sergio Elguezábal.

Rememorando los alimentos ingeridos durante la infancia, comenzaron una serie de reflexiones sobre un aspecto fundamental para la producción agrícola: la semilla. “Es cultura”, afirmó Pellegrini, a lo que Cabrera agregó: “El término cultura, proviene de cultivo. La semilla tiene poder de transmisión”. Durante la charla virtual hubo acuerdo en que hay saberes ancestrales vinculados con la producción agrícola y que es necesario recuperarlos paulatinamente para que no sigan cultivándose alimentos y paladares homogéneos. Es decir, reincorporar una relación sana, desde la instancia germinal, con el ambiente, la producción, la alimentación y el goce. “Hay que aprender a alimentarse de los ecosistemas y no destruirlos”, mencionó Cabrera.

Al tratar el modelo de producción agroindustrial, se coincidió en que no debe dimensionarse desde una perspectiva de “buenos y malos con nombre y apellido”, sino de aplicar una visión crítica de la lógica en la cual se desarrolla, donde los alimentos son productos que generan ganancias, a merced de sus consecuencias ambientales y sobre la salud de las personas. Por el contrario, los alimentos deben ser entendidos como una función social, un derecho, y además se debe comprender que reforzar dicha dinámica es una tarea colectiva, en la que todos los actores son necesarios para debatir cómo virar hacia un modelo más sostenible.

Asimismo, se abordó otro de los aspectos claves para cimentar la nutrición saludable y fomentar el acceso a alimentos agroecológicos: la concientización y la educación. Se recalcó que se puede comer bueno, limpio, justo y soberano, a diario, mientras el conocimiento sobre estas alternativas circule. “Es sumamente importante que la gente diferencie alimento de comida vacía”, sentenció el fundador de CRUDO, y resaltó además que es necesario actuar sobre los formadores de opinión, para que colaboren en tal sentido.

La actual pandemia por COVID-19 también fue materia de discusión, en tanto existe una relación directa con la degradación del ambiente y el brote de nuevas enfermedades entre las sociedades. En esa sintonía, se recalcó que lo que se come influye directamente sobre el sistema inmunológico, lo que predispone o resguarda de enfermarse. “El alimento es nuestra medicina”, aseguró Pellegrini, a lo que Cabrera sumó: “Estas enfermedades degenerativas modernas no existían antes de comer desequilibradamente”.

Por otro lado, se recuperó la experiencia de la UTT, como un modelo de organización social, productiva y política, que empezó con pocas familias pequeño productoras agrícolas que luchaban por tierras y derechos, porque “Para pensar soberanía alimentaria, la tierra es la madre de todas las batallas”, aclaró Pellegrini. Como respuesta a la dependencia del paquete tecnológico agroindustrial, la organización implementó la agroecología, que modificó la forma de relacionarse con los cultivos y recuperó toda la cadena productiva: quién hace los alimentos, dónde vive y cómo los hace. “Romper el desencuentro entre el alimento y todo aquello que ocurre durante su producción”, sumó la secretaria de Género de la UTT.

Asimismo, Cabrera detalló la gestación de Estudio CRUDO y lo caracterizó como un laboratorio abierto, enteramente basado en vegetales y complementado por uso de microorganismos, para mejorar el sabor y obtener mayores beneficios de los alimentos a través de la fermentación.

Por último, Pellegrini realizó un cruce sobre la temática con perspectiva de género y consideró que las mujeres deben alzar su voz, ocupar roles de relevancia y decidir cómo se produce y de qué manera se debe llevar adelante la vida comunitaria.

Elguezábal, quien estuvo a cargo de la moderación del encuentro virtual, consideró que “el mito que comer agroecológico es caro e inaccesible, se empieza a derribar”; puntualizó a su vez que el cambio climático y el calentamiento global, pandemias que “vinieron para quedarse”, obligan a pensar cambios radicales y que “los alimentos son un medio para activar una transformación”.

Esta entrega constituyó la segunda conversación virtual del ciclo, y se encuentran previstas dos más, de frecuencia quincenal, donde continuará el abordaje de tópicos vinculados con la agenda ambiental y la sostenibilidad.