El maravilloso mundo de los alimentos

En noviembre continúa en el C3 la ciencia que hay en los alimentos con una cartelera cultural para todos los gustos.


Sigue en el Centro Cultural de la Ciencia C3 la temporada “Hay ciencia en los alimentos”, dedicada a abordar lo que comemos desde su estructura, historia, avances científicos, mitos y curiosidades, a través de charlas, talleres, experimentos, muestras y mucho más.

Pasado alimentario
“Nuestros gustos” es el título del ciclo de charlas que dicta Carina Perticone, docente del Instituto de Investigación y Experimentación de Arte y Crítica (IIEA- UNA). La investigadora propone en cada conversación contar lo que las fuentes históricas señalan sobre el proceso de construcción sociocultural de nuestros gustos alimentarios, aquellos que son colectivos: cómo se construye el gusto generalizado, sobre qué substrato, qué factores económicos y sociales lo condicionan. “Se trata de explorar las razones por las que el gusto general es como es en un momento determinado, y por qué cambia y cómo”, explica.

Entre los modos en que se crean y se sostienen discursivamente las creencias, los valores y los saberes que conforman una cultura, Carina señala el desdibujamiento de lo local: “Tenemos una larga historia de no reconocer nuestras especificidades alimentarias y culinarias. Un ejemplo actual sería creer que la pizza que comemos acá no puede identificarse como porteña, porque ´es italiana´, algo que no tiene fundamento porque nuestra pizza no es la que llegó de afuera, sino que se transformó después de años de ser producida y consumida, con estos ingredientes, por esta cultura”. De hecho, se está dando un reconocimiento mundial a la existencia de una pizza argentina.

La docente afirma que Buenos Aires tiene un pasado alimentario. Una evidencia de esto es la que señalaban los cronistas de Indias quienes afirmaban que lo más comido por los querandíes era el pescado de río y la carne de mamíferos asada (venado de las pampas, ciervo de los pantanos). En el período colonial comienza la cría de ganado ovino y bovino, el consumo de carnes de estos animales. Esto se prolonga durante el siglo 18, donde lo más representativo eran los cocidos como el puchero, la carne y el pescado asados. Para la época de la ciudad-puerto independiente este patrón alimentario continúa, pero en Buenos Aires habrá un consumo notorio de pastelería dulce y productos de confitería, y la incorporación de preparaciones de origen prehispánico como la humita. En el tiempo de Rosas, los tres platos más consumidos son, según los cronistas, el puchero, el asado y la carbonada. Este menú hispano-criollo va a cambiar después de la época de la Confederación Argentina, recién alrededor de 1880. 

Charlas en noviembre de “Nuestros gustos”
Los sábados 17 y 24 de noviembre, a las 17 horas, se analizarán las transformaciones de nuestra cultura alimentaria iniciando con la Belle Époque  y pasando luego al período de entreguerras, el desarrollo de los patrones alimentarios porteños clásico y moderno, la afirmación del discurso gastronómico, la alimentación finisecular y la contemporaneidad alimentaria en la era hipermediática. El ciclo es recomendado a partir de los 15 años.

Además en noviembre, el C3 invita a vivir distintas actividades relacionadas a la temática como “Zoom: tu plato bajo la lupa”, “Sopa de ciencias y letras”, “Selfood ¿qué tengo en mi plato?”, “Una pizca es un montón”, y más. Conocé la agenda en http://ccciencia.gob.ar/

El Centro Cultural de la Ciencia abre sus puertas de viernes a domingos de 13 a 19.30 horas. Está ubicado en el Polo Científico Tecnológico - Godoy Cruz 2270, Ciudad de Buenos Aires. La entrada es libre y gratuita.