El Hospital Naval Puerto Belgrano recibió tres prototipos de cápsulas de traslado para pacientes con COVID-19

Forman parte de un proyecto de la Escuela de Oficiales de la Armada (ESOA) como parte de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF). El desarrollo consiste en un sistema de protección tanto para los pacientes como para el personal de salud.


Puerto Belgrano – Esta mañana, representantes de la Escuela de Oficiales de la Armada (ESOA) donaron al Hospital Naval Puerto Belgrano tres prototipos de camillas de confinamiento con presión negativa para pacientes de COVID-19, cuya finalidad es su protección y la del personal de salud al momento del traslado.

Tanto el diseño como el desarrollo de estos tres modelos de cápsulas se dieron en el marco de un proyecto de la ESOA como parte de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF). Su director es el ingeniero Luis Eduardo Maenza.

Durante la entrega estuvieron presentes el Director del Hospital Naval Puerto Belgrano, Capitán de Fragata médico Roberto Jorge Ibañez; el Subdirector Operativo, Capitán de Fragata Carlos Pedro Schavinsky Trinchero; entre otras autoridades y personal de salud del nosocomio. En tanto por la ESOA, además del ingeniero Maenza, estuvieron el Subdirector, Capitán de Fragata Darío Buscarolo; y el Secretario Académico, Capitán de Fragata Ricardo Orué.

“En la ESOA tenemos muchos programas de apoyo de extensión o de vinculación; siempre, ante cualquier situación, todos los miembros de la comunidad de la escuela queremos aportar. En este caso, de la necesidad de tener elementos de protección, surgieron varios desarrollos”, explicó el ingeniero Maenza.

Con esa iniciativa y promovido por la UNDEF se obtuvieron los fondos para seguir desarrollando y validando conceptos. “Estos son sistemas de protección para traslado de pacientes, porque la situación más crítica que veíamos era cuando un profesional de la salud tenía que estar mucho tiempo conviviendo en un ambiente cerrado con un paciente declarado positivo. El objetivo es proteger al paciente y al personal de salud y que el ambiente donde esté el paciente se mantenga limpio”, detalló el profesional.

Todos los prototipos están desarrollados sobre la base de elementos obtenidos de ferreterías locales y otros desarrollados mediante impresiones 3D en plástico PLA, ABS y otros. “Acá el gran desarrollo no fue tecnológico, sino generar insumos con elementos que existen”, mencionó, a la vez que agradeció a la ESOA por el apoyo. “La escuela es muy rápida en dar soluciones, cuando hay una necesidad enseguida tenemos el respaldo”.

Este proyecto tiene como codirector al ingeniero Christian Galasso, contando con el apoyo y gestión ante la UNDEF del responsable del Departamento de Investigación de la ESOA, doctor José Rodríguez; y de la magíster Lucía Destro de la Facultad de la Armada.

La importancia para el Hospital

En el marco de la entrega, las autoridades sanitarias navales se mostraron sumamente agradecidas. El Capitán de Fragata médico Roberto Jorge Ibañez aseguró: “Valoramos muchísimo el aporte de este material al hospital naval. Por supuesto que va a ser muy usado y lo agradecemos significativamente, por el hecho de contar con una herramienta más en la protección biológica frente a la pandemia”.

Asimismo expresó que a lo largo de estos seis meses de pandemia, han sido receptivos con todas las instituciones y con todos los aportes que voluntariamente toda la comunidad ha cedido al hospital. “Cada elemento que fue donado es usado todos los días, tanto para la seguridad de los enfermos portadores de COVID como para el personal de salud que trabaja con ellos y el resto de la comunidad hospitalaria”, agregó el Director del HNPB.

Cómo es el funcionamiento

Se trata de tres modelos de camillas de confinamiento con presión negativa, donde ubicado el paciente de COVID-19, permita confinar el aire que éste exhala para posteriormente pasarlo por un proceso de filtrado superior al N95 y contemplar dispositivos (como lámparas UV-C), de forma de eliminar el contenido viral, mejorando la condición de asepsia del ambiente al que está sometido el personal de salud interviniente.

Es de destacar que para el transporte de pacientes afectados por enfermedades transmisibles, donde el peligro se encuentra en el interior y no en el exterior, se utilizan contenedores con la capacidad de generar en su interior una presión levemente inferior a la exterior por medio de la extracción de aire. El aire extraído es purificado antes de ser emitido al ambiente y la depresión en el interior produce que por los orificios que tiene el contenedor –ya sea por diseño o accidentalmente– nunca salga, manteniendo de esta forma la contaminación contenida dentro del recinto.

Los prototipos funcionales desarrollados son: un modelo colapsable que se guarda en un bolso para traslados internos y externos de hospital; otro autoportante, que puede ser ubicado por sobre camillas existentes incluso pensando en un posible desborde donde se deban ubicar pacientes en zonas fuera de contención; y otro construido sobre una camilla de traslado adaptada para ambulancias.

Se realizó a su vez un análisis cuantitativo de los distintos métodos de fabricación u obtención de las partes componentes de la camilla de confinamiento de forma de obtener la alternativa más simple y económica que pueda cumplir con los Requisitos Esenciales de Seguridad y Eficacia de los Productos Médicos, Disposición ANMAT Nº 4306/1999.