El combate por el control del istmo en Darwin - Pradera del Ganso
Entre el 27 y el 30 de mayo de 1982, se desarrolló uno de los combates más intensos de la campaña terrestre en Malvinas. En Darwin y Pradera del Ganso, las fuerzas argentinas sostuvieron la defensa del istmo con determinación y un profundo compromiso con la soberanía nacional.
Tras el desembarco británico en San Carlos, las operaciones avanzaron hacia el sector de Darwin y Pradera del Ganso, un punto estratégico para el control del istmo que comunica distintas áreas de la isla Soledad. La defensa de la zona estaba a cargo de la Fuerza de Tareas “Mercedes”, bajo el mando del teniente coronel Ítalo Ángel Piaggi.
El dispositivo defensivo preveía resistir el avance enemigo desde el norte, con posiciones escalonadas, empleo de morteros, apoyo de artillería y reservas destinadas a ejecutar contraataques.
El 27 de mayo, comenzaron los ataques aéreos británicos sobre las posiciones argentinas con un intenso cañoneo naval que anticipó el asalto terrestre. Durante la madrugada del 28, el 2.º Batallón de Paracaidistas británico, apoyado por artillería, fuego naval y aviones Harrier, lanzó su ataque principal desde el norte.
Las primeras líneas defensivas fueron sobrepasadas, pero las fuerzas argentinas contraatacaron con el apoyo de morteros de 81 y 120 mm, logrando restablecer el frente momentáneamente, incluso mediante combates a corta distancia.
En un momento crítico, la sección de reserva al mando del teniente Roberto Estévez ocupó posiciones en la zona de la escuela de Pradera del Ganso y ejecutó un contraataque que permitió aliviar la presión enemiga y recomponer la línea defensiva. Durante esta acción, el oficial perdió la vida mientras dirigía el fuego de artillería. El apoyo de artillería fue determinante. La batería del Grupo de Artillería Aerotransportado 4, con solo tres obuses en servicio, sostuvo un intenso ritmo de fuego que sorprendió incluso a las fuerzas británicas por su eficacia.
Nuevos contraataques lograron recuperar posiciones transitoriamente, aunque la presión constante fue desgastando la capacidad defensiva. Tras dos días de combate continuo y con las tropas al límite de sus capacidades, la situación se tornó insostenible. El 30 de mayo se produjo el cese del fuego.
El combate de Darwin - Pradera del Ganso constituyó uno de los enfrentamientos más encarnizados de la guerra. Allí, los soldados argentinos combatieron con determinación y coraje frente a un enemigo superior en medios, dando testimonio de su entrega y espíritu de sacrificio.
A más de cuatro décadas, este episodio permanece como símbolo del compromiso de quienes defendieron la soberanía nacional en las Islas. Traerlo a la memoria y homenajear a sus protagonistas es la oportunidad de recordar que aún hoy Malvinas nos une.