Edición Especial del Boletín de Estadísticas de Género - "Situación sociolaboral de las mujeres jóvenes"


El Observatorio Nacional de Violencias Contra las Mujeres, del Instituto Nacional de las Mujeres, elaboró una edición especial del Boletín Estadístico de Género, que da cuenta de diversos aspectos que actúan como condicionantes en la vida de las mujeres jóvenes, especialmente acerca de su incorporación al mercado laboral. El objetivo es caracterizar, desde un enfoque de género, la situación de las mujeres jóvenes, en edades entre 15 y 24 años, y generar información que dé cuenta de las desigualdades existentes entre éstas y los varones jóvenes, a partir de los datos que recoge el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

La juventud constituye, según varios autores, una etapa clave en la vida de las personas, adquiriendo un peso crucial en sus trayectorias futuras. Además registran habitualmente indicadores sociolaborales más comprometidos que la población general, constituyendo un grupo vulnerable.

En tal sentido, se pudo evidenciar que en relación al acceso al mercado laboral, las tasas de actividad de los y las jóvenes resultó más baja que para el promedio nacional, durante el tercer trimestre de 2018 y que particularmente para el caso de las mujeres, la tasa de desocupación superó a la tasa de empleo, mientras en varones la proporción resulta inversa.

Respecto a la situación educativa, las mujeres presentan también en esta etapa mejores credenciales educativas que los varones, sin embargo esto no se traduce en mejores indicadores laborales para ellas.

Ahora bien, en relación a la situación de inactividad, desde temprana edad se observa una marcada división sexual del trabajo, que ubica mayoritariamente a las mujeres jóvenes como responsables del trabajo domésticos y de cuidados no remunerado. Al contrario, si se focaliza en la población ocupada, la brecha de ingresos entre varones y mujeres resulta superior al promedio nacional. Además las mujeres jóvenes se insertan en sectores “feminizados” que registran ingresos promedio más bajos que el resto de la economía.

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