Domingo Faustino Sarmiento: la escuela como pilar de la Nación
El 11 de septiembre se conmemora el Día del Maestro en homenaje al gran escritor y prócer argentino. Su influencia en la historia y la cultura se reflejó en la fundación de centenares de escuelas y en la sanción de la Ley 1420, fundamental para nuestro país.
La Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo de Leonardo Cifelli, celebra el Día del Maestro y honra el legado de Domingo Faustino Sarmiento con una variada agenda en distintos Museos Nacionales.
Con una propuesta que combina música en vivo, actos protocolares y espacios de reflexión, la programación busca acercar al público las múltiples facetas del “padre del aula”, a la vez que invita a reconocer y revalorizar la labor docente.
Las actividades conmemorativas comienzan el viernes 11 de septiembre. Por la mañana, la Casa Natal de Sarmiento, en San Juan, realizará un acto protocolar junto con el Gobierno provincial, que incluirá la tradicional colocación de ofrendas florales. En paralelo, la Ciudad de Buenos Aires contará con dos actividades centrales: a las 14 h, el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur brindará una charla y una visita guiada dedicadas a las maestras que enseñaron español en las islas durante la década de 1970. Por la tarde, a las 18.30 h, el Museo Histórico Sarmiento ofrecerá un concierto gratuito de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, bajo la dirección invitada de Sergio Catelani y con la participación del solista Damián Rojas en viola.

La agenda se extenderá durante el resto del mes en la provincia de San Juan con el ciclo de conferencias “Educando al soberano”. Allí, diversos especialistas debatirán sobre los 200 años de la primera escuela fundada por Sarmiento (15 de septiembre), las claves literarias de Facundo (19 de septiembre) y la influencia de la cultura árabe en su obra (26 de septiembre).
Por otra parte, quienes deseen profundizar en el pensamiento y la biografía del prócer pueden visitar el Museo Histórico Sarmiento, en el barrio porteño de Belgrano, para recorrer las exposiciones temporales “Sarmiento y la fotografía”, “Sarmiento-Avellaneda. La continuidad presidencial” y “Sarmiento escritor”. Además, en la provincia de San Juan, el Museo y Biblioteca Casa Natal de Sarmiento preserva y exhibe la casa materna, junto a objetos y mobiliario original de la familia Sarmiento Albarracín.

Ambas instituciones ofrecen, además, acceso a material de divulgación, discursos, textos y libros del prócer. Esto es posible tanto a través de la biblioteca física y en línea de la Casa Natal —que custodia más de 5000 publicaciones— como de la sección “Efemérides” del sitio del Museo Sarmiento.
Algunos datos biográficos sobre Sarmiento
Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en San Juan, en una casa humilde del barrio Carrascal. Desde sus primeros años mostró una inclinación por el estudio y la lectura, que le permitió aprender a leer a los cuatro años y comenzar la escuela a los cinco. Se educó en una de las “Escuelas de la Patria”, fundada por los gobiernos de la Revolución de Mayo, lo que marcó su pensamiento. El resto de su gran educación fue autodidacta.
A pesar de que fue reclutado por el ejército federal, Sarmiento, quien tenía tan solo 16 años, decidió abandonarlo y se alistó en el ejército del líder unitario José María Paz, que se enfrentó a las tropas de Facundo Quiroga. Tras la victoria de Quiroga, se exilió en Chile en 1831, donde trabajó como maestro e inició su carrera periodística.

Su regreso a San Juan en 1836 lo encontró decidido a impulsar proyectos culturales y educativos. Fundó el periódico El Zonda, pero sus críticas políticas le valieron la pérdida de apoyo oficial. Sarmiento integró el colectivo de jóvenes intelectuales nacidos durante las guerras independentistas conocido como “Generación del 37” que, influidos por el romanticismo y la Ilustración europea, incursionaron en el debate político y social a través de panfletos y periódicos.
Enfrentado con el régimen de Juan Manuel de Rosas, volvió a Chile en 1840, donde se casó con Benita Martínez Pastoriza y adoptó a Dominguito, hijo de ella.
Su prestigio como periodista y pedagogo creció, y en 1845 el gobierno chileno lo envió a Europa y Estados Unidos para estudiar sistemas educativos. De esa experiencia surgió su libro Viajes, donde volcó sus impresiones y delineó un proyecto político y pedagógico que marcaría su vida: la educación como motor del progreso social y económico. En su visión, la instrucción de los ciudadanos era clave para la consolidación nacional.
Su obra más conocida, Facundo. Civilización y barbarie, publicada en 1845, refleja su concepción sobre una dicotomía que atravesaría la historia argentina: el enfrentamiento entre la civilización urbana y la barbarie rural. Allí, Sarmiento realizó un análisis crítico de la realidad política y cultural de la Argentina de su época y estableció un paralelismo entre Rosas y Quiroga, como caudillos populares, además de proponer un programa de gobierno basado en la educación y el progreso.
Tras la caída de Rosas en 1852, Sarmiento participó activamente en la vida política. Fue concejal en Buenos Aires en 1856, senador en 1857 y gobernador de San Juan en 1862. En 1864 Bartolomé Mitre lo nombró ministro plenipotenciario en Estados Unidos, donde se vinculó con educadores y políticos, y recibió el título de doctor honoris causa por la Universidad de Michigan. En 1868 fue elegido presidente de la Nación, inaugurando una de las presidencias históricas que consolidaron la organización nacional. Su mandato, entre 1868 y 1874, estuvo marcado por conflictos internos, epidemias y la culminación de la Guerra de la Triple Alianza, pero sobre todo por una política educativa sin precedentes.
Su obsesión por el tema se reflejó en cada etapa de su vida pública. Como gobernador de San Juan había dictado una Ley Orgánica de Educación Pública que hacía obligatoria la enseñanza primaria. El 10 de julio de 1862, Sarmiento, como gobernador de su provincia, ofreció un discurso al colocar la piedra fundacional de la escuela que, más tarde, llevaría su nombre. En ese contexto, resaltó el rol central de la educación para el crecimiento de la industria, el comercio y la cultura. En sus palabras: “La inspiración de consagrarme a la educación del pueblo nació aquí en mi infancia, del espectáculo de las cosas de San Juan. Mi labor de treinta años, sembrando de Escuelas los pueblos donde he residido, vuelve ahora a su punto de partida, con aquella simplísima idea de la supremacía de la educación primaria sobre toda otra educación, para la ventura de los pueblos (...) Ayudadme a fundar escuelas, conciudadanos, y habréis hecho la felicidad de vuestros hijos, y la única gloria a la que aspiro (...)”.
Como presidente, Sarmiento fundó más de 800 escuelas en todo el país que acompañó con la creación de bibliotecas populares, creó la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Universidad Nacional de San Juan, la Biblioteca Nacional de Maestros, el Observatorio Astronómico de Córdoba, el Liceo Naval y el Colegio Militar.Trajo maestras extranjeras para capacitar a las locales, escribió un Método de lectura gradual y fundó la revista El Monitor de la Educación Común, que se convirtió en referencia pedagógica.

Al término de su gobierno, los alumnos en escuelas primarias habían pasado de 30.000 a 100.000, un salto histórico impresionante. Su aporte fue decisivo para la sanción de la Ley 1420 de Educación Común, que impulsó con la educadora Juana Manso. La ley estableció la enseñanza pública, laica y gratuita, convirtiendo a la Argentina en uno de los primeros países del mundo en eliminar el analfabetismo.
Incluso en sus últimos años, como superintendente de Escuelas durante el gobierno de Julio Argentino Roca, siguió trabajando por la enseñanza. Su legado, sin embargo, trascendió los cargos: dejó instituciones, leyes y prácticas que marcaron el rumbo del sistema educativo argentino. Domingo Faustino Sarmiento murió el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, Paraguay, a los 77 años.