Día Internacional de los Derechos Humanos: se entregaron los premios Azucena Villaflor y se anunció la creación de un Espacio de Memoria en Campo de Mayo

El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner distinguieron a siete personalidades por su compromiso con los derechos humanos. En el mismo acto, también se anunció que se destinará una fracción de Campo de Mayo a actividades de memoria y promoción de los derechos humanos.


El encuentro, que contó con la presencia del ex presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, y el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tuvo lugar esta tarde en el Museo del Bicentenario y fue inaugurado con unas palabras del Secretario de Derechos Humanos Horacio Pietragalla Corti.

En su discurso, Pietragalla Corti remarcó la relevancia del galardón y contó que desde el año pasado los premios Azucena Villaflor incluyen también a madres que luchan contra la violencia institucional: “porque para nosotros la lucha contra la violencia institucional es un eje de nuestra gestión. Hoy hay una ley en el Congreso de la Nación y queremos que se trate y que la acompañen todos los bloques y partidos políticos porque entendemos que la violencia institucional es una deuda de nuestra democracia”, subrayó.

Además, el Secretario destacó la importancia de levantar un Espacio de Memoria dentro de Campo de Mayo y cerró su participación haciendo mención a los discursos negacionsistas y de odio. “A esos sectores minoritarios les respondemos así, con amor, con una profundización de las políticas de derechos humanos y más memoria, verdad y justicia”.

Durante la ceremonia, recibieron el reconocimiento por su labor en defensa de los derechos humanos: Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo; “Taty” Almeida, de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora; Hipólito Solari Yrigoyen, histórico abogado defensor de presos políticos y militante de derechos humanos –que no pudo estar presente por un problema de salud–; Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz; Dolores Sigampa de Demonty, de “Madres en Lucha contra la Violencia Institucional”; Pablo Torello, director de la película “Historias de Aparecidos”; y Lucila Larrandart, abogada, jueza y ex miembro de la CONADEP.

El cierre del acto estuvo a cargo del presidente Alberto Fernández, quien destacó la trascendencia internacional que tienen las políticas de derechos humanos de la Argentina: “De Néstor en adelante, con alguna interrupción en el medio, la Argentina ha hecho gala de trabajar incansablemente para que los derechos humanos se respeten y por los que los derechos fundamentales violados en el pasado sean castigados como corresponde. Esa conducta que ha tenido la Argentina permanentemente como país nos ha permitido que hoy presidamos el Consejos de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Es el reconocimiento a una política constante: primero con Néstor, luego Cristina en sus dos mandatos y ahora yo”.

El galardón Azucena Villaflor, que se entrega anualmente, fue instituido en 2003 por el entonces presidente Néstor Kirchner y lleva el nombre de una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo y víctima del terrorismo de Estado de la última dictadura cívico-militar.

Antes de la entrega de premios, el Presidente firmó el decreto que dispone la entrega de una fracción de terreno de la Guarnición Militar Campo de Mayo para la creación de un Espacio de Memoria, cuya administración estará a cargo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

En ese marco, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Martín Soria; de Defensa, Jorge Taiana; y de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, también firmaron un Acta Acuerdo para el inicio de la construcción del Centro de Interpretación del Espacio de Memoria que funcionará en el predio.

El 1 de marzo de 2020, en su discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente había anunciado ya la creación del Espacio de Memoria en Campo de Mayo, dando respuesta a una demanda histórica de los organismos de Derechos Humanos. Desde ese momento, la Secretaría de Derechos Humanos, junto a los ministerios de Defensa y Obras Públicas y la Universidad Nacional de San Martín, se encuentra desarrollando e impulsando un conjunto de acciones tendientes a la concreción de este Espacio de Memoria.

Campo de Mayo es una de las dependencias del Ejército que tuvo mayor relevancia durante la última dictadura cívico-militar en Argentina. Dentro de sus más de cinco mil hectáreas se dispusieron, por lo menos, cinco centros clandestinos de detención, desaparición y exterminio. Dos de esos espacios fueron parte del circuito de maternidades clandestinas que existieron en el país: el campito y el hospital militar.

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