Destacan los beneficios de la oficina judicial común y la oralidad efectiva


La separación de las funciones jurisdiccionales y las administrativas permite que los jueces se centren en el conflicto, conozcan y escuchen a las partes en las audiencias, intenten lograr un acuerdo de partes y, en caso de no lograrlo, dicten la sentencia correspondiente. Esa fue la principal conclusión a la que se arribó en la Jornada sobre Oficina judicial común y oralidad efectiva realizada hace algunas semanas en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Organizada en el marco del proyecto de generalización de la oralidad efectiva del Programa Justicia 2020, el encuentro estuvo a cargo del juez civil y comercial Fernando Games, miembro del primer Tribunal de Gestión Judicial Asociada (GEJUAS) de la Ciudad de Mendoza.

Entre las referencias apuntadas se indicó asimismo que la estructura organizacional tradicional, con un juez a cargo de temas administrativos y jurisdiccionales y un equipo de funcionarios y empleados que ejecutan sus decisiones, resulta obsoleta para dar las respuestas que la sociedad demanda.

En ese orden, aparece como un modelo mucho más funcional la denominada oficina judicial común, a cargo de un administrador profesional, tal como sucede en los sistemas penales acusatorios, o en materia civil, en los Tribunales de Gestión Asociada de Mendoza.

“En el GEJUAS N°1 trabajan sesenta personas contando los siete jueces que lo componen. La gestión administrativa del Tribunal se encuentra a cargo de un administrador profesional de quien dependen los funcionarios y los jueces contamos con un prosecretario o relator que trabajan con nosotros en temas jurisdiccionales” indicó el juez Fernando Games.

En el encuentro, del que participaron magistrados de distintos fueros y provincias, Games hizo foco en que la oralidad efectiva es el complemento y justificativo más fuerte para trabajar en la gestión judicial asociada: “En la oralidad efectiva el juez tiene que estar en la audiencia y esto mejora los niveles de conciliación que implica menos funciones para todo el GEJUAS, al no continuar el proceso y llegar a una sentencia definitiva”, subrayó el magistrado.

También resaltó que es clave en esas reorganizaciones la atención al público en mesa de entradas. Para dar certidumbre de que la nueva organización va a responder mejor que antes, la prioridad es una buena atención al público.

Games destacó dos temas indispensables para encarar con éxito una fusión de estructuras. En primer lugar, ordenar los juzgados, archivando y paralizando los expedientes que estén en condiciones de hacerlo. Luego, lo que es muy importante, armar procesos homogéneos del recorrido de los expedientes y unificar criterios procesales para que, independientemente de que el juez sea el competente, las resoluciones sobre algunos aspectos procesales sean iguales. Al respecto, el juez mendocino señaló que “con los jueces del GEJUAS trabajamos un documento que llamamos ‘los 50 puntos procesales’ donde nos pusimos de acuerdo sobre cómo haríamos determinadas cosas”.

Finalmente, al ser consultado sobre la gestión de la prueba en la oralidad efectiva instalada con apoyo del Programa Justicia 2020, dijo que en Mendoza ello se asentó sobre tres bases: el impulso compartido del proceso; la cogestión de la prueba; y plazos prefijados para la producción de la prueba.

En ese orden y en particular sobre la prueba pericial, que resulta de gran importancia en los procesos de conocimiento, Games comentó que “la pericia es fundamental, sin la pericia o una pericia de mala calidad, las decisiones que toman los jueces son de mala calidad. En mi caso, el 100% de las pruebas periciales se realizaron en tiempo para la audiencia gracias a un trabajo de gestión muy fuerte realizado para lograr el cumplimiento del plazo prestablecido”

La economía de escala que brinda una oficina común permite simultáneamente aumentar y mejorar el servicio al usuario, sin necesidad de mayores erogaciones presupuestarias en aumentar la planta de funcionarios y empleados.