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Descubren patrones globales en la densidad de la madera

Un estudio realizado por especialistas de 40 países —y del que participó el INTA— analizó más de 10.000 especies arbóreas en todo el mundo y confirmó que la densidad de la madera, un parámetro clave para la industria que varía significativamente según la región y el tipo de vegetación. El INTA aportó datos del bosque andino-patagónico. La investigación fue publicada en la revista Nature Ecology & Evolution.

La densidad de la madera —es decir, cuánta masa contiene un volumen determinado— define su calidad para uso industrial y determina aspectos ecológicos esenciales como la supervivencia de las especies, la producción de biomasa y la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono. Sin embargo, hasta ahora, las variaciones globales en esta propiedad forestal y los factores que las explican eran poco conocidas.

Para abordar esta brecha, un grupo internacional de científicos analizó datos de 1,1 millones de parcelas de inventario forestal de todo el mundo, incluyendo 10.703 especies arbóreas. El INTA participó con el aporte de información clave desde parcelas del bosque andino-patagónico. El trabajo fue recientemente publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

La cantidad de masa contenida en un volumen determinado es un parámetro fundamental para la industria forestal, define la resistencia, la durabilidad y la facilidad de procesamiento de la madera y, por lo tanto, sus posibles aplicaciones: desde muebles y artesanías hasta durmientes ferroviarios o producción de papel. Además, esta propiedad funcional también tiene implicancias ecológicas, como la resistencia de los árboles a sequías, incendios o su capacidad para almacenar carbono.

La cantidad de masa contenida en la madera está estrechamente relacionada con las condiciones ambientales en las que crecen los árboles
La cantidad de masa contenida en la madera está estrechamente relacionada con las condiciones ambientales en las que crecen los árboles

“La densidad de la madera influye en la resistencia y en la durabilidad y esto determina para qué se usa: maderas duras como el quebracho se destinan a durmientes o estructuras, mientras que las más blandas, como los álamos, se usan para papel o muebles livianos”, explicó Pablo Peri, investigador del INTA Santa Cruz y coautor del estudio.

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