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De cómo un viroide puede ser utilizado para preservar los rendimientos en duraznero

Un ensayo de larga data del INTA Junín, en Mendoza, comprobó que un viroide detectado en 2006 en Argentina, puede presentar efectos positivos para nuestra zona, como retrasar la floración del duraznero y escapar a las heladas tardías de primavera.

La fruticultura argentina es una importante fuente de ingreso para las economías regionales. Mendoza es la principal productora de frutales de carozo del país, contando con alrededor de 10.000 hectáreas entre durazneros y nectarinos. Destacándose especialmente en la elaboración de duraznos para conserva, lo que impulsa el empleo rural, la actividad de numerosas pymes y la generación de valor agregado. Esta producción no solo abastece el mercado interno, sino que también participa en exportaciones, contribuyendo a la entrada de divisas al país.

Las heladas tardías de primavera constituyen una importante limitante para la producción frutícola en Mendoza, ocasionando daños anuales promedios de un 16 %, llegado en algunos años a producir pérdidas del 80 % de la producción provincial.


Los viroides son agentes infecciosos formados por ARN de hebra simple que no pueden vivir fuera de la planta y usan la maquinaria genética de esta para su replicación. El Peach latent mosaic viroid (PLMVd) es latente en duraznero (no manifiesta síntomas) y ha sido asociado con el retraso de la floración y la maduración, así como con una estructura más abierta y menor tamaño de copa en las plantas. Aunque en Europa se han reportado daños puntuales causados por razas específicas del viroide (necrosis de yemas, frutos deformados, mosaicos, clorosis, cálico y decoloración de nervaduras), en Estados Unidos —donde el PLMVd es endémico desde hace décadas— no se han observado efectos negativos significativos en hojas o frutos. En cambio, se lo asocia con características agronómicas deseables como el retraso fenológico y la menor dimensión del árbol.

En Carolina del Sur, el PLMVd ha sido utilizado como una herramienta natural para retrasar la floración en durazneros, permitiendo que las flores escapen a las heladas tardías. Además, se ha observado una reducción de costos en poda y cosecha debido al menor desarrollo vegetativo.

En Argentina, el PLMVd fue detectado por primera vez en 2006 y actualmente se encuentra diseminado en todas las zonas productivas de duraznero. En este contexto, se llevó a cabo un ensayo en una parcela de la EEA Junín (INTA), donde se evaluó durante 10 años el efecto del viroide sobre la fenología y el porte del cultivar ‘Gaume’, bajo las condiciones del este de Mendoza. El diseño experimental fue en bloques completos al azar, con dos tratamientos (plantas sanas e inoculadas con viroide) y ocho repeticiones por tratamiento. Se registraron las fechas de floración, brotación y maduración, además de mediciones de diámetro de tronco, volumen de copa, calidad de frutos y productividad.


Los resultados indicaron que las plantas inoculadas presentaron un retraso de aproximadamente seis días en la floración y la brotación, un menor volumen de copa y una maduración más tardía de los frutos. No se detectaron diferencias significativas en productividad ni en calidad de fruto entre los tratamientos, salvo por un mayor contenido de azúcares en los frutos de plantas infectadas. Actualmente se está evaluando el efecto del PLMVd en dos cultivares de almendro.

“Estos datos permiten inferir que sería provechoso el uso de esta herramienta, para lograr un retraso de la floración y disminuir el tamaño de copa de las plantas. Lo cual redundaría en ganancias económicas para el productor frutícola, dado que las plantas podrían escapar de las heladas tardías de primavera y les ahorraría costos de poda, raleo y recolección”, afirma la responsable del ensayo y actual coordinadora del Programa Nacional de Frutales del INTA, Diana Marini.

Otros participantes del ensayo y autores del trabajo son: Damián Pigliónico, Vanesa Lucero, Roberto Farrando y Octavio Contreras, de la Estación Experimental Agropecuaria Junín INTA.

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