Presidencia de la Nación

Cultura del cuidado y trabajo colectivo: mujeres y disidencias sexuales abriendo caminos

Actividades y talleres que propician espacios de reflexión sobre una de las deudas pendientes en materia de género: la autonomía económica de las mujeres.


Cada 8M pone sobre la mesa los avances alcanzados en los últimos años en el camino de lograr mayores condiciones de igualdad entre los géneros, pero también visibiliza los reclamos, las reivindicaciones y las deudas aún pendientes. Las violencias que sufren a diario mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, travestis, trans, intersex, no binaries y otras identidades de género y orientaciones sexuales exigen reflexionar sobre aspectos de la vida cotidiana donde aún no pueden ejercer plenamente sus derechos.

Esta fecha, en tanto jornada de lucha de las mujeres y personas LGBTI+, invita a seguir reflexionando e interviniendo en torno a uno de los tipos de violencia que suele pasar desapercibida en las relaciones interpersonales, afectando a mujeres y también a niñeces y juventudes: la violencia económica y patrimonial. Violencia tipificada en la Ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, que limita la autonomía, vulnera derechos, dificulta el ejercicio pleno de la ciudadanía, el acceso a la salud y muchas veces se presenta como uno de los principales obstáculos para ponerle fin a relaciones violentas.

Compartimos las reflexiones de mujeres participantes en talleres impulsados por la Dirección de Programas Socioculturales de la Dirección Nacional de Diversidad y Cultura Comunitaria de la Secretaría de Gestión Cultural, sobre la importancia de la autonomía económica, requisito fundamental para lograr la igualdad de género y continuar avanzando en el desarrollo pleno de sus derechos.

“Muchas veces, esta violencia económica es muy sutil en la pareja y viene a través de discursos tales como “¿para qué vas a salir a trabajar si con lo que yo gano sobra?”, “¿para qué vas a trabajar si con lo que ganes sólo va a alcanzar para pagarle a la empleada que cuide a los niños y limpie la casa? (tarea que hacen las mujeres generalmente)”. Es una manipulación patriarcal para que quedemos frenadas. También es violencia económica que las mujeres tengan que hacerse cargo de manera exclusiva del cuidado de los niños y niñas y las tareas domésticas, mientras que el compañero trabaja sólo de manera rentada y no se ocupa de estas tareas que también son su obligación. A veces es difícil percibir que estamos padeciendo esta violencia económica, pero tenemos que estar atentas y darnos cuenta que tenemos los mismos derechos consagrados en nuestra legislación y por lo tanto tenemos que poder realizarnos en todos los ámbitos de la vida, también en el laboral cuando se nos presenta la oportunidad y así lo deseamos”. Adriana Bruno, abogada del Centro Cultural Mestizaje de Mina Clavero, Córdoba.

Reutilizar, reensamblar y construir proyectos comunitarios

Las Clínicas de Vestimenta Sustentable y Talleres de Reciclaje Productivo en diferentes puntos del país, son espacios de encuentro, donde se comparten herramientas y técnicas de reciclado de prendas, cada persona puede fomentar su propia identidad y desarrollar la creatividad para la confección de indumentaria y accesorios a partir de materiales accesibles y reutilizables. En los talleres también se trabaja con otro tipo de materiales, con el propósito de reutilizar plásticos, latas y yerba, entre otros, para producir objetos como souvenirs, bolsos, macetas y yerberos con la posibilidad de comercializarlos en distintos ámbitos como ferias y redes sociales, entre otros.

“Con la pandemia quedamos encerrados, aparecieron problemas económicos, emocionales, fue todo muy difícil. Pero siempre buscándole la vuelta, qué se puede hacer, qué se necesita, qué recursos tengo y hoy tengo mi propio emprendimiento que se llama Arte-Sano. En ese momento había escasez de barbijos, no se conseguían por ningún lado. Tenía una máquina que nunca había usado, no sabía cómo coser, pero agarré unos barbijos de tela de enfermera que tenía, saqué el molde y empecé a hacer con las telas que tenía al alcance. Y empecé a vender y seguí haciendo cosas. Veo que fue un gran cambio, además del aporte económico, me empecé a sentir mejor, me empecé a sentir útil. La familia me empezó a apoyar, al principio lo veían como un hobby pero para mí era un trabajo". Nelda Cornejo, participante del Taller de Reciclaje Productivo


Taller de Reciclaje Productivo, Programa Cultura Sostenible y Buen Vivir, Centro Cultural “Mestizaje, Los Hornillos, Córdoba

Estos espacios además propician el intercambio de experiencias, el poder hablar en un ámbito que genera contención, principalmente en los grupos en donde participan mujeres que se encuentran atravesando situaciones de violencia de género. Al respecto, mujeres emprendedoras de Traslasierra comentan que pudieron formar colectivamente el proyecto Espíritu textil, una identidad surgida a partir de historias hiladas en el monte nativo que busca poner la creatividad, el compromiso y el corazón al servicio de la sustentabilidad y el buen vivir. Este grupo de mujeres gestiona el trabajo en forma colectiva como una salida laboral, generando su propia independencia económica con el apoyo de diferentes áreas del Estado y de personas que acercan telas o materiales, para que continúen desarrollando su proyecto.

La motivación de ver posible el desarrollo de emprendimientos productivos propios encuentra su potencia en la construcción de redes que les permiten reensamblar recursos, afectos y saberes colectivos. De este modo, se va construyendo un enfoque de la autonomía económica vinculada a la economía social y solidaria en donde ellas son las protagonistas.

“Con Mamás Trabajando de Capilla del Monte estamos desde el año pasado generando puestos de trabajo en la Feria. Hoy día tenemos un merendero y un puesto solidario con donaciones de ropa para que la persona que lo necesite, pueda tener su puesto y vender. También tenemos una isla de alimentos donde se venden tortas, empanadas, pizzas, facturas, artesanías y obras de artistas locales. La idea y nuestra mirada es poder darle un lugar de trabajo a quien lo necesite”, comenta Betty Ohanessian, coordinadora de la Feria Mamás Trabajando de Capilla del Monte, Córdoba.


Producciones textiles en la Feria “Mamás trabajando”, en Capilla del Monte, Córdoba

Mujeres de raíz


Taller "Mujeres de Raíz", Programa Cultura no violenta, en Derqui, Pilar, Provincia de Buenos Aires

Las mujeres y disidencias sexuales de las comunidades originarias de nuestro país se encuentran atravesadas por las distintas situaciones de violencia patriarcal y económica. A partir del taller Mujeres de Raíz -que comenzó siendo un espacio para la creación de canciones en lengua originaria-, hoy propone un abordaje integral para la detección de problemáticas, necesidades y fortalezas de la comunidad. Su objetivo es potenciar, colaborar en red, dialogar con ellas y acompañarlas para que puedan sostener activamente sus proyectos. Esta iniciativa es apoyada por diferentes organizaciones de la cultura comunitaria, junto a distintos organismos, para asesorar a las artesanas en programas vigentes y generar espacios de capacitación donde puedan transmitirle a las juventudes sus saberes ancestrales como la cestería, telar y cerámica. Con ese objetivo se las conecta con espacios de circulación y comercialización de sus producciones en mercados y ferias, tal como sucedió en la feria de Tecnópolis, en el marco del Nosotras Movemos el Mundo y en articulación con el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad.

El Ministerio de Cultura proyecta apoyar la generación de proyectos que brinden oportunidades de independencia económica, como emprendimientos de telar y confección, huerta, integrarse a ferias de artesanías a través del apoyo de los programas como el MATRIA (Mercado de Artesanías tradicional de la Argentina) y Puntos de Cultura. Además, junto al Ministerio de Desarrollo de la comunidad de la Provincia de Buenos Aires, se articula una línea de formación en oficios (una de las demandas más urgentes de las mujeres jóvenes de la comunidad) con el objetivo de obtener más oportunidades de realización e independencia económica.

Promover nuevas miradas y visibilizar la desigualdad de género estructural es la tarea continua en este 2022 para construir una cultura del cuidado donde podamos encontrar modos de relacionarnos más justos, amorosos, libres de violencia, sustentables y con autonomía para decidir.

Foto de portada: Clínicas de Vestimenta Sustentable”, Programa Cultura Sostenible y Buen Vivir, Centro Cultural Comunitario en San Javier, Córdoba.

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