Cultivo de hongos comestibles a partir de residuos orgánicos en la Patagonia

El proyecto, financiado por la línea PEBIO del COFECyT, involucra a las áreas de ciencia y tecnología y a universidades e instituciones de investigación de la región.


Los abundantes residuos de aserrín y viruta de lenga, un árbol nativo de la Patagonia, dieron pie para el desarrollo de un proyecto de mejora de la técnica de cultivo de hongos comestibles que son criados dentro de una cámara con temperatura y humedad controlada en un sistema balanceado con aserrín, viruta y salvado de trigo.

Una de las especies elegidas es la gírgola que fue seleccionada por sus propiedades tanto gastronómicas como nutricionales y medicinales. Además de su valor culinario, estos hongos poseen un alto nivel proteico, cuentan con todos los aminoácidos, previenen el colesterol y tienen propiedades anticancerígenas y antioxidantes.

En la cámara, los hongos atraviesan el período de fructificación, la última etapa del cultivo, donde reciben luz durante doce horas, ventilación, humedad y frío o calor según sea necesario.
Al no realizar fotosíntesis, las gírgolas pueden ser producidas durante todo el año sin mayores dificultades.

Las provincias de la Patagonia coinciden en que los hongos son un recurso natural importante para el desarrollo de la bioeconomía regional, bajo los ejes temáticos estratégicos de alimentos y recursos forestales. Entre sus objetivos, la iniciativa busca promover la utilización de los hongos en gastronomía local, crear circuitos de microturismo y transferir la tecnología necesaria para su producción.

El proyecto cuenta con financiamiento de la línea PEBIO del COFECyT y está articulado por las áreas de ciencia y tecnología provinciales y desarrollado por universidades e instituciones como el INTA y el CIEFAP.