Cooperación y Solidaridad con Memoria por Verdad y Justicia

Por Gabriel Ernesto Berrozpe del Consejo Federal del INAES


El golpe cívico militar del 24 de Marzo de 1976, que interrumpió un gobierno constitucional que había previsto elecciones democráticas para pocos meses adelante, impuso a sangre y fuego su autodenominación de Proceso de Reorganización Nacional.

Romper los lazos cooperativos y solidarios de nuestra sociedad, implantando el terrorismo de Estado para inmovilizar e impulsar reformas estructurales que aún comprometen el presente y futuro de las y los argentinos en favor de la concentración económica y la especulación financiera contra la distribución justa del ingreso y el trabajo imponiendo un modelo de dependencia con un sideral endeudamiento externo.

La regresión de dicha distribución y la ruptura del eje productivo, atentando contra el trabajo de nuestros ciudadanos, comenzó con el proceso de financiarización con un esquema de apertura económica orientado hacia la valorización especulativa del capital.

Proceso que en sus resultados revivimos en el gobierno de la Alianza Cambiemos presidida por el empresario Mauricio Macri, que, una vez más, volvió a imponer el ciclo perverso del esquema de desregulación y endeudamiento inaugurado por la Dictadura, condicionando a todos los gobiernos hasta el día de hoy, con normas que fueron perfeccionadas con consecuencias irreparables para la inmensa mayoría de las y los argentinos. Con una realidad inescindible de su propio país, el sector cooperativo y mutual fue sacrificado a costa de la especulación y la fuga, aun cuando es nuestra convicción diaria desde el INAES, que en el asociativismo y la economía social se encuentra la esperanza de una sociedad justa y con trabajo para todos y todas. Sueño de aquella generación diezmada por el genocidio.

El 2 de abril de 1976, la dictadura cívico militar demostró los fines últimos a pocos días del golpe encomendando a José Alfredo Martínez de Hoz el programa económico de cuño neoliberal, que conllevo la eliminación entre otras regulaciones la ley de nacionalización de los depósitos y imponiendo un nuevo marco legal, pretendiendo la desaparición de la forma jurídica cooperativa como base de la organización de servicios bancarios, reservándose exclusivamente para las sociedades anónimas, prohibiendo así a las cajas de crédito la captación de depósitos a la vista, recursos que generaban el 70% de sus fondos prestables, reservando ese servicio solo para los bancos comerciales.
Tenemos memoria de un cooperativismo de crédito que ocupaba el tercer lugar en el ranking de depósitos y préstamos del sistema financiero, que se manifestó en solicitadas junto a 6.500 entidades sin fines de lucro como cámaras empresarias, cooperativas, centros comerciales, asociaciones vecinales, de fomento, de servicios públicos y mutual y unos 45.000 mil firmantes sostiendo «Las cajas de crédito cooperativas realizan sus servicios en acción solidaria y recíproca sin fines de lucro, operan en ámbitos locales revirtiendo el ahorro de cada zona en los lugares en los que se genera, y oponiendo a la concentración del crédito una distribución equitativa del mismo, todo lo cual constituye un aporte positivo para una economía social y regionalmente más armónica».
Hoy desde el asociativismo y la economía social en nuestro trabajo dia a dia sigue siendo nuestra premisa.
Pero el 15 de febrero de 1977 la dictadura sancionó la «Ley» 21.526 de Entidades Financieras. Esta medida habilitó la usura, desvirtuó el carácter de servicio público que debe tener el sistema financiero, abriendo paso a sucesivos quebrantos que no han terminado y que se han llevado por delante a los sectores productivos y familias trabajadoras que están oprimidas por los saldos deudores. También vedaba a las cajas de crédito la facultad de operar con cuentas a la vista y les obligaba a transformarse en bancos comerciales aunque conservando su forma jurídica cooperativa, así solo unas 300 cajas de crédito lo hicieron de las 400 existentes en ese año.


La represión militar lo impuso deteniendo y desapareciendo 30.000 personas de indudable valía para el pais, movidos sin dudas, por altos valores de altruismo, cooperación y solidaridad.
Valores que en el 44 aniversario nos vuelven a encontrar trabajando por Memoria, Verdad y Justicia poniendo la Argentina de Pie de la única manera posible: Dar vuelta la página entre todos y todas cooperando y solidarios para para construir el Nunca Más a la impunidad, a la persecución por causas políticas, al individualismo neoliberal, a la desregulación financiera, a la concentración perversa de la riqueza, a la deuda con nuestro pueblo, a la desocupación y el hambre.

Con Memoria, Verdad y Justicia, aun durante la Pandemia del Covid 19, este 24 de Marzo nos encuentra cooperando y solidarios gestionando la producción y el trabajo tal como fue confiado en la clara señal del Presidente de la Nación Alberto Fernández enmarcando al INAES en el Ministerio de Desarrollo Productivo, otorgando una visión estratégica para que con la energía del sector asociativista, mutual y cooperativo pongamos en marcha el tercer motor de la Economía para todas y todos los argentinos.