Cómo preparar el rodeo ante un posible escenario de excesos hídricos
El niño: Los pronósticos climáticos anticipan un posible escenario de excesos hídricos asociado al fenómeno El Niño. Frente a esta situación, especialistas del INTA El Colorado recomiendan planificar con anticipación el manejo de los establecimientos ganaderos para reducir el impacto de las lluvias sobre la producción, preservar la infraestructura rural y sostener los índices productivos.
Los pronósticos climáticos que anticipan un posible escenario de excesos hídricos asociado al fenómeno El Niño plantean un desafío para la producción ganadera del norte argentino. Ante este panorama, especialistas del INTA El Colorado destacan que la preparación previa será determinante para afrontar este escenario, ya que una vez instalado muchas de las tareas de manejo se vuelven difíciles o imposibles de realizar.
El médico veterinario José Toffaletti, jefe del Grupo de Recursos Naturales y Producción Animal del INTA El Colorado, explicó que el período previo a las lluvias constituye el momento indicado para tomar decisiones que permitan minimizar las pérdidas productivas y mantener el bienestar del rodeo.
Entre las primeras acciones recomendadas se encuentran el acondicionamiento de caminos internos, la mejora de las instalaciones, la planificación de las reservas forrajeras y la preparación de los dormideros en zonas con menor riesgo de anegamiento. En este sentido, el especialista destacó que también resulta fundamental coordinar acciones con consorcios camineros y organismos responsables del mantenimiento de los caminos rurales, con el objetivo de conservar la transitabilidad durante los períodos de mayores precipitaciones.
Además, recordó la importancia de evitar la circulación innecesaria de vehículos pesados para no deteriorar la red vial, cuya conservación será clave durante la emergencia.
Respecto de los dormideros, Toffaletti explicó que constituyen una herramienta de manejo estratégica para los establecimientos que cuentan con sectores bajos susceptibles al anegamiento. Estos espacios permiten que los animales descansen en condiciones adecuadas mientras aprovechan el forraje disponible en áreas que pueden inundarse. Para su correcto funcionamiento recomendó considerar una superficie de entre 4 y 5 metros cuadrados por animal, evitando una excesiva concentración de hacienda. Asimismo, indicó que los animales intensifican el pastoreo principalmente dentro de un radio de 500 a 1.000 metros alrededor de los dormideros, aspecto que debe contemplarse al momento de planificar la distribución de los potreros.
El investigador señaló que los potreros de mayor altura deben reservarse para las categorías de mayor requerimiento nutricional, como las vacas en el último tercio de gestación, las vacas con terneros al pie y los animales en recría. En aquellos establecimientos que no cuenten con dormideros, recomendó construirlos en sectores elevados o próximos a las áreas bajas para facilitar que los animales puedan ingresar durante algunas horas a aprovechar el forraje y luego regresar a un sitio seguro para descansar. Además, aconsejó subdividir los potreros altos para optimizar el aprovechamiento del forraje y realizar una clasificación del rodeo que permita disminuir la carga animal mediante el descarte de vacas improductivas, priorizando la conservación de los vientres adaptados a las condiciones de la región.
Se recomienda también aprovechar anticipadamente los potreros que habitualmente permanecen disponibles antes de quedar anegados y reservar los sectores altos para los momentos de mayor restricción. A esto se suma la necesidad de contar con reservas estratégicas de alimentos, como rollos, balanceados o semilla de algodón, además de evaluar la implantación temprana de pasturas que permitan sostener la oferta forrajera durante los meses más críticos.
En cuanto a la conservación de esas reservas, el técnico indicó que deben almacenarse en sectores altos y bien drenados para minimizar los efectos de la humedad. En el caso de la semilla de algodón, recomendó cubrirla con plástico únicamente en la parte superior, evitando colocarlo por debajo para impedir la acumulación de humedad. Asimismo, recordó que, en caso de utilizarse granos, deben mantenerse bajo techo y con un adecuado control de humedad para preservar su calidad durante el almacenamiento.
Sanidad
Durante los períodos de excesos hídricos, la reducción de la superficie disponible incrementa la concentración de animales y favorece la transmisión de enfermedades. Según explicó Toffaletti, estas condiciones aumentan el riesgo de aparición de carbunclo, leptospirosis y parasitosis gastrointestinales, por lo que recomendó fortalecer las medidas preventivas antes de que las condiciones climáticas limiten las posibilidades de trabajo en los establecimientos.
En este marco, insistió en la importancia de completar con anticipación los planes sanitarios, las vacunaciones correspondientes a cada categoría y los controles antiparasitarios. "Cuando tengamos posibilidades de trabajar hay que aprovechar esos momentos, porque después no vamos a poder ingresar al campo ni realizar manejos en los corrales por las condiciones del terreno", afirmó.
Suplementación mineral
Finalmente, el profesional destacó que la suplementación mineral representa una herramienta clave para reducir los efectos del estrés que generan estas situaciones. Explicó que la menor disponibilidad de forraje y las condiciones ambientales afectan el aprovechamiento de nutrientes, por lo que el suministro de macro y microminerales contribuye a fortalecer el sistema inmunológico y favorecer el desempeño reproductivo del rodeo. Los macrominerales, como fósforo, calcio y sodio, pueden suministrarse en bateas solas o incorporados al alimento balanceado, mientras que los microminerales, entre ellos cobre, zinc y selenio, se administran de manera inyectable, siempre bajo asesoramiento profesional.
Desde el INTA El Colorado destacan que, frente a un posible escenario de abundantes precipitaciones y acumulación de agua por el fenómeno El Niño, la anticipación constituye la principal herramienta para reducir riesgos. La planificación del manejo, el acondicionamiento de la infraestructura, la organización del rodeo, la disponibilidad de reservas forrajeras, la prevención sanitaria y una adecuada suplementación permitirán a los productores afrontar con mejores herramientas los desafíos que puedan presentarse durante los meses de excesos hídricos.