CNEA continúa con el abastecimiento seguro de un insumo clave para la medicina nuclear

A partir de las disposiciones dictadas en el marco de la pandemia por COVID-19, la CNEA ha procurado la continuidad de sus servicios esenciales, en particular la provisión nacional de plaquitas planas, un importante producto para la obtención de radioisótopos de aplicación médica.


Desde la fábrica de Elementos Combustibles para Reactores de Investigación - ECRI, ubicada en el Centro Atómico Constituyentes, se diseñó un empaque especial para hacer envíos de las denominadas plaquitas planas. Estos elementos son fundamentales para la producción de radioisótopos de uso médico por fisión. Su abastecimiento permitió que los centros de medicina nuclear de todo el país contaran con este insumo crítico.

En esta tarea se utilizó el bulto de transporte BTI-1 -licenciado por la instalación- y bajo esta modalidad se enviaron con éxito tres lotes al Reactor RA-3, ubicado en el Centro Atómico Ezeiza, en donde se realiza la irradiación, procesamiento y fraccionamiento de los radioisótopos para su posterior distribución a todo el país.

Antes del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), la provisión de plaquitas planas se realizaba semanalmente, pero con el nuevo contexto se tuvo que efectuar un análisis de riesgo inicial donde se concluyó que los retiros mensuales que realizaba la Planta de Fisión no se podrían efectuar. Por ello la ECRI, en colaboración con la División de Seguridad Radiológica, Nuclear y Salvaguardia, ambos pertenecientes a la Gerencia Ciclo del Combustible Nuclear, asumieron la responsabilidad de cumplir con los despachos de las plaquitas planas a través del desarrollo y licenciamiento de este nuevo empaque.

Cabe destacar que durante el cese de actividades inicial de la planta, en la primera etapa de aislamiento estricto, se utilizó el stock existente de la campaña anterior de producción para continuar el abastecimiento, lo que permitió avanzar en la adaptación de los procesos y cronogramas de trabajo del personal para cumplir con el protocolo interno.

Cómo sigue funcionando la ECRI en el contexto de pandemia

Desde el Departamento Elementos Combustibles para Reactores de Investigación se tomaron diversas medidas con el compromiso de mantener sus servicios activos. Al iniciar el año 2020 la ECRI se encontraba realizando actividades relacionadas a la fabricación de plaquitas planas para la CNEA y para la Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nuclear (ANSTO), destinadas al Reactor Opal. Una vez establecido el ASPO sólo se pudo asegurar la producción para la CNEA.

En el mes de junio se comenzó a planificar la vuelta a la actividad presencial con la elaboración de un protocolo interno de seguridad y prevención del COVID-19, complementario al normativo de CNEA. A principios de julio se retomaron las actividades productivas. En la actualidad concurren a la instalación diariamente alrededor de 15 agentes que se desempeñan bajo el concepto de “grupos de trabajo”, que permite agrupar al personal por procesos productivos, evitando el contacto entre diferentes grupos mediante horarios y/o días laborables. Para ello existe una planificación de actividades establecidas por los responsables de los sectores.

Sobre el ECRI

La planta de fabricación de Elementos Combustibles para Reactores de Investigación (ECRI) es una instalación nuclear que opera desde hace 60 años. Está ubicada en el Centro Atómico Constituyentes. Allí se fabrican elementos combustibles, plaquitas planas y otros dispositivos para reactores de investigación.

A lo largo de su trayectoria, la ECRI fabricó insumos nucleares para los reactores de investigación en Argentina, como el RA-2, RA-3, RA-6, RA-8 y próximamente el RA-10, el reactor multipropósito argentino que se encuentra en construcción. Además, realizó exportaciones de elementos combustibles al RP0 y RP10 de Perú, a Argelia, Irán, Egipto y al reactor OPAL de Australia, al cual también provee de plaquitas planas.

Desde el año 1992 la ECRI comenzó con la fabricación de plaquitas planas con uranio de alto enriquecimiento, y a partir de 2002 -cuando la CNEA profundizó sus compromisos de no proliferación nuclear- se desarrollaron nuevas tecnologías para convertir la producción de radioisótopos por fisión a partir de blancos de uranio de bajo enriquecimiento en el núcleo del reactor. De esta manera, la Argentina se destaca a nivel internacional como el único país hasta ahora en producir radioisótopos con esta técnica, lo que le valió el Premio a la Innovación Industrial otorgado por el Nuclear Energy Institute, en el marco de la Cumbre de la Industria Nuclear del año 2016.

Hasta el año 2019 las actividades de la ECRI se concentraban en la trasferencia de tecnología a Argelia para la implementación de una instalación de producción de elementos combustibles y blancos de irradiación, además de garantizar la provisión de plaquitas planas al reactor australiano OPAL y al reactor de investigación RA-3 situado en el Centro ATómico Ezeiza.