Ciervos Pampas, mucho más que un equipo de rugby

Empezaron a jugar en 2012 y cinco años más tarde lograron fundar su propio club. La historia de un grupo que pregona los valores fundacionales del rugby: amistad, respeto, diversidad y solidaridad.


"Estamos rompiendo paradigmas. Hace muchísimos años un discurso hegemónico sobre el rugby identifica al deporte con un tipo de género sexual. Y el deporte no tiene eso en su concepción fundacional. Nosotros mostramos que en el rugby hay espacios para todo tipo de expresiones, venimos a romper con ese modelo". Así se presenta Caio Varela, el joven presidente del club Ciervos Pampas, un espacio que nació a partir de un grupo de amigos para hacer correr la ovalada y que con el tiempo se transformó en una institución y una bandera en el Día Internacional del Orgullo LGBTI+.

Ciervos Pampas surge un 30 de junio de 2012 a través de una convocatoria de la Asociación de Deportes por la Inclusión (ADAPLI). "Los dos primeros años éramos grupos de amigos que jugaban en una plaza. En 2014 dimos un paso grande y se hizo una convocatoria abierta para nuevos jugadores. Y en 2016 nos animamos a anotarnos en el torneo empresarial de la URBA, con entrenamientos más exigentes y partidos cada 15 días", resume con cronicidad Varela.

El mayor paso, sin duda, ocurrió el 12 de junio de 2017 cuando obtuvieron la personería jurídica y desde entonces, Ciervos Pampas pasó a ser una institución.

"No éramos parte del mundillo del rugby, nos costaba conseguir amistosos. Ya desde hace un par de años empezó a ser un poco más fácil", sostiene.

Varela, de 47 años, nació en Santos, Brasil. Llegó a la Argentina hace apenas 8 años sin haber jugado al rugby en su país. "Fui a ver un partido de rugby inclusivo, me recibieron muy bien y ahí me pico el bichito del deporte. Y la importancia política de este espacio me motivó a ocuparme", confiesa. Y agrega: "Hoy tenemos una escuela en derechos humanos dentro del club, enseñamos desde una perspectiva militante y haciendo hincapié en el derecho al deporte libre de discriminación y violencia.

Ciervos entrena en el Polideportivo del Parque Avellaneda y su sede social está en el barrio de Once. Tienen una plantilla con 38 jugadores inscriptos y se ponen como meta llegar a tener una Intermedia el próximo año. "Además, tenemos muchas ganas de tener un plantel femenino y también un equipo juvenil", se entusiasmó.

El Día Internacional del Orgullo LGTBI+ no tendrá este año movilizaciones debido a la pandemia del COVID 19 pero la acción militante estará en las redes sociales. "Habrá vivos en Instagram, charlas y muchas actividades. Y el domingo habrá un tercer tiempo virtual con equipos de toda América Latina. En nuestro caso, seguiremos insistiendo en que el rugby nos tiene que incluir a todos y que debe ser conocido por sus valores fundacionales como la amistad, la solidaridad, el respeto y la diversidad", anticipó.