Chiaraviglio, entre la paternidad y Tokio 2020

El saltador de garrocha será papá y espera que llegue "con el pan bajo el brazo" de la clasificación a los Juegos Olímpicos.


Germán Chiaraviglio está entre los de los atletas más importantes de la historia argentina. Su aparición en lo más alto del mundo en la especialidad salto con garrocha en el Campeonato Mundial Sub-18 de 2003 y en el Mundial Sub-20 en 2006, más la medalla plateada del Mundial Sub-20 de 2004; lo ubicó en un lugar de privilegio en el deporte nacional. Y a partir de entonces, y siempre muy cerca de su padre –ex deportista y entrenador de elite- fallecido el último 15 de marzo, recorre una carrera plagada de medallas.

“Este año viene muy intenso. Había arrancado muy bien con el título de pista cubierta en Bolivia, ya entrenando con Javi Benítez desde el año pasado. Pero después vino la pandemia y todo se empezó a complicar. El fallecimiento de mi viejo fue algo muy duro y sorpresivo para toda la familia, pero siempre hay que meterle para adelante. Y a fines de mayo recibimos una noticia muy linda con mi novia, vamos a ser padres y eso obviamente nos volvió a llenar de optimismo y mucha ilusión. Y ahora ya estoy de nuevo entrenando en Concordia con Javi pensando en estar en Tokio y por suerte superando ese dolor de espalda”, expresó Chiaraviglio a la web de la Secretaría de Deporte de la Nación.

Y el atleta santafesino de 33 años prosiguió: “La pandemia fue suspendiendo todo. La gira que teníamos prevista, el Iberoamericano y otros torneos. Nos quedamos sin calendario 2020, primero la fuimos ‘piloteando’ bien, pero luego por la cantidad de ejercicios, la exigencia de la creatividad para entrenarme y la ansiedad se fue complicando”.

Las posibilidades de clasificarse a Tokio 2020 están intactas pero el desafío es grande para conseguir la meta. “Trabajo mucho para recuperar la parte física y estar bien en lo emocional. Es muy difícil el encierro para un deportista, sobre todo porque estamos acostumbrados a estar al aire libre. Por suerte con protocolo, en horarios determinados y con todas las medidas de precaución, de a poco voy volviendo a los entrenamientos en la pista, que era algo que necesitaba. Es un escenario difícil porque no habrá competencia por lo menos hasta fin de año, pero volver a saltar ya es algo muy importante en este momento”, comentó.

Chiaraviglio ganó ocho medallas a nivel sudamericano (cuatro doradas), cinco iberoamericanas (también con cuatro doradas) y cuatro panamericanas (tres doradas, dos de ellas en Juegos Panamericanos de Toronto 2015 –plateada, con su mejor registro personal: 5,75 metros- y Río 2007 –bronce-. La otra dorada en el Festival Deportivo Panamericano, en México 2014). Y fue olímpico en Beijing 2008 y Río 2016. Además ganó el premio Konex de platino en 2010, por ser elegido el mejor deportista argentino de la década, el Olimpia de Oro en 2006 y en 2018 fue abanderado de la delegación argentina en los Sudamericanos disputados en Cochabamba, Bolivia.

“Mi objetivo es estar en los Juegos Olímpicos y para eso tengo que saltar 5.80 metros o estar en los primeros 32 del ranking mundial. Sabemos que no es fácil, pero estamos convencidos de nuestra capacidad para lograrlo. Tenemos mucha confianza”, remarcó.