Presidencia de la Nación

Celebramos los 100 años del nacimiento de Rodolfo Kusch

Con una transmisión en vivo desde Maimará, Jujuy, el Centro Cultura Kirchner celebra el natalicio del pensador argentino, que nos sigue interpelando con sus ideas acerca de la América profunda. Conocé quién fue Rodolfo Kusch.


Este sábado 25 de junio, a partir de las 10 h, el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, presentará desde el Centro Cultural Kirchner la Agenda por el Centenario de Rodolfo Kusch. El acto da inicio a un ciclo de actividades organizadas para recordarlo y difundir su pensamiento.

Desde la Cúpula se transmitirá en vivo los actos que se realizarán en simultáneo en Maimará (Jujuy) y Buenos Aires. Los eventos contarán con las disertaciones y canciones de Sara Mamaní, música salteña que estudió con Kusch; Mariana Chendo, integrante de la Red Iberoamericana de Filosofía Política; Ariel Fresia, salesiano y docente de Pastoral Juvenil en la Escuela Teológica. También participarán el ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Daniel Filmus y el secretario de Gestión Cultural, Federico Prieto; Daniel González, director del Instituto Rodolfo Kusch perteneciente a la UNJu, y diferentes representantes de la Universidad Nacional de Jujuy.

Las actividades se pueden seguir por el canal de YouTube del Ministerio.

Centenario Rodolfo Kush

¿Quién fue Rodolfo Kusch?

Günter Rodolfo Kusch siempre omitió en sus escritos su primer nombre de origen germánico. Rodolfo Kusch, como eligió llamarse, nació en Buenos Aires un 25 de junio de 1922. Fue profesor de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires y también en la Universidad Nacional de Salta. Durante sus 57 años de vida escribió numerosos artículos para diarios y revistas como Contorno, Centro, La Gaceta Literaria, entre otras; elaboró centenares de ensayos que plasmó en nueve libros y algunos de ellos, como a los compilados en Indios, porteños y dioses, les puso voz por Radio Nacional. También incursionó en el teatro con obras como “La muerte del Chacho”, “Credo Rante. En Tango y Credo", "La leyenda de Juan Moreira", y "Tango Misho"".

Su obra siempre estuvo centrada en profundizar, expresar e indagar en el pensamiento popular e indígena americano. Su preocupación por recuperar el pensamiento de la América Profunda, como él la llamaba, lo llevó a realizar trabajos de campo en el noroeste argentino, en Bolivia y Perú, lugares donde también se desempeñó como profesor de filosofía y antropología. En esas vivencias recorriendo los mercados, las calles, visitando lugares sagrados, observando y compartiendo las formas de beber, de comer, de bailar, de mirar de los seres humanos que son parte del paisaje, buscaba la comprensión del pensamiento indigenista.

“Vivimos siempre metidos en un paisaje, aunque no lo querramos. Y el paisaje, ya sea el cotidiano o el del país, no sólo es algo que se da afuera y que ven los turistas, sino que es el símbolo más profundo, en el cual hacemos pie, como si fuera una especie de escritura, con la cual cada habitante escribe en grande su pequeña vida”. (*)

De esas observaciones, experiencias vividas, grabaciones de conversaciones con baqueanos, con indígenas habitantes de cada pueblo que recorrió, produjo diversos escritos y conferencias en los que impulsaba discusiones sobre el colonialismo cultural y pensamiento popular, mestizo e indígena en la cultura latinoamericana.

"(...) si nuestro papel como clase media intelectual es el de regir el pensamiento de una nación ¿tenemos realmente la libertad de asumir cualquier filosofía? ¿Cuál es en suma nuestra misión? ¿Consistirá en representar y tamizar el sentido profundo de nuestro pueblo o consiste simplemente en incrustarnos en su periferia detentando especialidades que nuestro pueblo no requiere?" (*)

La matriz política de sus ideas provocó que en 1976 lo apartaran de sus cargos en la Universidad Nacional de Salta, por lo que decidió mudarse a Maimará (Jujuy), un pequeño pueblo en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, desde donde continuó trabajando y escribiendo. Su pronta muerte lo encontró en Buenos Aires, en septiembre de 1979, aunque sus restos descansan en lo alto del cementerio jujeño, inmerso entre los cerros, el viento y el "silencio contagioso de las piedras".

Rodolfo Kush

Algunas ideas del pensamiento de Kusch

El ser y el estar siendo

La obra de Kusch es una crítica al pensamiento racionalista occidental europeo, de gran influencia en la conformación de la nacionalidad americana de principios del siglo XIX. En su primer libro, de 1953, La seducción de la barbarie, analiza la relación entre dos racionalidades presentes en América: la occidental, centrada en el ser, en el ente, en la cosa, y la indígena, centrada en el estar, en el domicilio, en el hábitat, a la que la cultura letrada y académica negaba su lugar dentro del saber.

Kusch entiende que es necesario buscar una filosofía auténticamente americana frente a una matriz de pensamiento colonial europeo que sólo veía en América un territorio de dominio económico pero también cultural. Esta filosofía estará vinculada estrechamente con el pensar del pueblo y del indígena marginado. Su trabajo de campo en el altiplano andino le permitió ir en búsqueda de ese pensamiento negado por las categorías eurocéntricas que la pequeña burguesía ilustrada repetía de forma acrítica desde la academia.

Para Kusch, toda América es concebida desde la visión europeísta de los intelectuales bajo la acusación de un hedor que es preciso erradicar. Él considera que dos modos de situarse en nuestro continente, representados por dos posiciones en permanente tensión: la seducción de la pulcritud (del progreso) y la amenaza del hedor (del atraso y lo demoníaco).

El hedor y la pulcritud

En ese sentido, señala que la pulcritud es un equivalente del progresismo civilizatorio, la racionalidad, lo deseable, lo fundante y la ciudad. Mientras que el hedor es el primitivismo bárbaro, la irracionalidad, lo indeseable, lo arcaico, la naturaleza y el campo. 

"(...) el hedor de América es todo lo que se da más allá de nuestra populosa y cómoda ciudad natal. Es el camión lleno de indios, que debemos tomar para ir a cualquier parte del altiplano y lo es la segunda clase de algún tren y lo son las villas miserias, pobladas por correntinos, que circundan a Buenos Aires." (***)

Kusch es un porteño que elige arrojarse a la experiencia del viaje lejos de su cómoda y plácida ciudad natal, y decide habitar la experiencia del altiplano bajo su propia máxima de que "vivir en suma es poner el pie en la huella del diablo". Porque para Kusch el diablo está en los precipicios, en el miedo a las tormentas, a las enfermedades circunstanciales o a la súbita detención del tren por el derrumbe de la montaña. Él entiende que en ese paisaje, todo lo que el hombre inventó para protegerse en las ciudades, allí termina mostrando su inutilidad.

"La categoría básica de nuestros buenos ciudadanos consiste en pensar que lo que no es ciudad, ni prócer, ni pulcritud no es más que un simple hedor susceptible de ser exterminado. Si el hedor de América es el niño lobo, el borracho de chicha, el indio rezador o el mendigo hediento, será cosa de internarlos, limpiar la calle e instalar baños públicos. La primera solución para los problemas de América apunta siempre a remediar la suciedad e implantar la pulcritud." (***)

Geocultura

Kusch consideraba que a la cultura no había que pensarla como una actividad intelectual o artística que suele darse en las ciudades, sino como una unidad conformada entre la geografía, el hábitat y el pensamiento. Su idea de geocultura sostiene el sentido de pertenencia a un lugar -tanto territorial, como del pensamiento-, con los individuos que lo habitan, y se vincula con las distintas relaciones fundantes, como las relaciones con lo sagrado, con otras comunidades, con su hábitat y consigo mismo.

Detrás de toda cultura está siempre el suelo, decía. "No se trata del suelo puesto casi como la calle Potosí en Oruro o Corrientes en Buenos Aires, o la pampa, o el altiplano, sino que se trata de un lastre en el sentido de tener los pies en el suelo, a modo de un punto de apoyo espiritual, pero que nunca logra fotografiarse, porque no se lo ve."

"(...) la cultura supone entonces un suelo en el que obligadamente se habita. Y habitar un lugar significa que no se puede ser indiferente ante lo que aquí ocurre."(***)

A pesar de lo prolífico de su obra, Kusch fue un intelectual poco visitado en nuestra historia por quienes han mostrado interés en el desarrollo de un pensamiento nacional con perspectiva latinoamericana. A contramano de esta inercia intelectual, desde hace algunos años que sus ideas comenzaron a ser retomadas en algunos espacios académicos y del saber popular en el marco de las filosofías que plantean la urgencia por la descolonización de nuestro pensamiento.

meme Kusch
Meme realizado por @memes_descoloniales_ycoso

Citas y fuentes: Kusch, Rodolfo () Geocultura del hombre americano; (**) Obras completas. Tomo II; (***) América Profunda - Artiguenave, Darío. “La cultura popular en Rodolfo Kusch: una lectura en clave de comunicación/educación” /Martínez, Darío. “Jorge Huergo relee a Rodolfo Kusch"/ Huanca Soto, Ramiro. "Rodolfo Kusch: conocimiento, comprensión y sujeto" / Pérez, Alberto Julián. "Rodolfo Kusch y su crítica a la razón occidental".*

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