Carlos Tomada: “El Gobierno de Kirchner trabaja para recuperar la ética de la redistribución y la ocupación como motor de crecimiento”

El pasado 28 de junio comenzó en Barcelona, el “Forum 2004 - Diálogo de las Culturas del Trabajo”, encuentro del que participó el ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Carlos Tomada. Participan hasta el próximo 1 de julio, representantes de 76 confederaciones sindicales nacionales, 11 federaciones sindicales internacionales, 49 comités de empresa de grandes multinacionales, 48 entidades, entre ONG y fundaciones y 19 instituciones políticas.


El pasado 28 de junio comenzó en Barcelona, el “Forum 2004 - Diálogo de las Culturas del Trabajo”, encuentro del que participó el ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Carlos Tomada.

Participan hasta el próximo 1 de julio, representantes de 76 confederaciones sindicales nacionales, 11 federaciones sindicales internacionales, 49 comités de empresa de grandes multinacionales, 48 entidades, entre ONG y fundaciones y 19 instituciones políticas.

El Diálogo se desarrolla con el objetivo de “favorecer la comunicación entre los hombres y las mujeres del mundo entero, con la finalidad de abrir el diálogo sobre los problemas que nos afectan a todos” y abarca 12 talleres de debate, 4 mesas redondas y 4 conferencias plenarias.

El encuentro cuenta entre otros expositores, con Michael Piore (Estados Unidos), Manuel Castells (Profesor de la Universidad de Catalunya), Marco Aurelio Tiziano Treu (asesor del Gobierno de Brasil), Clauss Offe (Universidad de Berlín), Alain Touraine (Francia), Jacques Deloirs (Ex presidente de la Comisión Europea) y Juan Somavía (Director General de la OIT).

La temática del evento giró sobre cuatro grandes ejes: lograr un diagnóstico sobre la situación del trabajo entre el presente y el futuro; desarrollar un análisis sobre el impacto de la globalización en el empleo a escala mundial; tomar como objetivo el logro de empleo para todos y todas y reflexionar sobre cambios y retos en el mundo sindical.

GLOBALIZACION Y EMPLEO

El titular de la cartera laboral argentina, Carlos Tomada, fue uno de los cuatro protagonistas de la mesa “Globalización y Empleo“, junto a Mario Teló (Bélgica), Francois Perigot (Francia), Susan George (Francia) y Fujikazu Suzuki (Japón).

Los organizadores en el planteo previo al debate, subrayaron que “La creciente interrelación entre las economías y las sociedades del planeta han desbordado los marcos de la regulación de los mercados económicos y laborales.

Estamos asistiendo a una fuerte competencia del más fuerte a la conquista de nuevas posiciones en un mercado global con consecuencias muy negativas sobre el avance de los derechos sociales y las seguridades conseguidas después de años de reivindicaciones y luchas en todo el planeta”.

Y enmarcaron las ponencias en la búsqueda de cuatro respuestas: ¿La globalización es una oportunidad para extender la solidaridad entre los trabajadores y trabajadoras del planeta y asegurar la garantía de los derechos sociales en todas las partes del mundo?; ¿En los países desarrollados es necesario abrir las puertas a la integración de los inmigrantes de países en vías de desarrollo?; ¿Hay que aceptar que los trabajos pocos rentables y de bajos salarios se desplacen a los países menos desarrollados? y ¿La globalización ha generado más pobreza y exclusión en todas las partes del mundo?

Los párrafos más salientes del discurso de Carlos Tomada, se basaron en el análisis global desde la posición política que sustenta el Gobierno argentino en cada una de las áreas: “En el plano económico-social, el Gobierno del Presidente Kirchner implica un punto de inflexión pues se trata de recuperar la ética de la redistribución y la ocupación como motor del crecimiento para fortalecer las bases sociales de nuestra democracia. Para ello, confrontando con el pensamiento único, se han puesto en marcha políticas activas para el desarrollo y el crecimiento económico del país, la generación de nuevos puestos de trabajo y la mejor y más justa distribución del ingreso, colocando al empleo en el centro de las políticas económicas y sociales. El cambio conceptual es claro. El Estado cobra un papel principal, como reparador de las desigualdades sociales, fiscalizador del trabajo de calidad y puente entre quienes quieren trabajar y los que apuestan a producir”.

Agregó el ministro que, “Cuando asumimos el Ministerio de Trabajo, dimos prioridad a un programa de ingresos mínimos, de inéditas características en nuestra región por sus 2.000.000 de beneficiarios, sus propósitos de universalidad, su intención de inscribirse en el marco de un programa social de nuevo tipo, no focalizado y financiado con recursos de redistribución interna.

Pero también partimos de la convicción de que debíamos colocar el empleo de calidad en el centro de las estrategias de desarrollo. Aprendimos de los noventa que no cualquier tipo de crecimiento genera empleo e integración social. El crecimiento con empleo va asociado a una distribución justa del ingreso. Por lo tanto, las políticas de aumento del salario mínimo, la promoción de la negociación colectiva, el estímulo simultáneo al mercado interno y a la obra pública, son tan importantes en su efecto empleo como la promoción de las inversiones Más aún, son condiciones necesarias para un proceso de desarrollo sustentable e integrador”.

En cuanto a los postulados de la Organización Internacional del Trabajo, Tomada subrayó que,

“Otro eje central es, en términos de la OIT, el trabajo decente. La lucha contra el trabajo no registrado y el trabajo infantil es una línea de acción en la que estamos poniendo nuestro mayor esfuerzo de gestión, asumiendo el compromiso de identificar, persuadir o sancionar a quienes condenan a nuestros compatriotas a situaciones de máxima explotación.

Esta centralidad del empleo de calidad ha sido acogida en una ley que dispone la inclusión del Trabajo Decente en todas las políticas públicas y la cual se concretó con el apoyo mayoritario del Parlamento”.

Las propuestas que aportó el titular de la cartera laboral al encuentro, comenzaron por la relación de los países deudores con sus compromisos: “Recuperar la autonomía de la política frente a la concepción neoliberal que la consideraba subordinada a las necesidades de los grandes grupos financieros: Esto supone nuevos principios para la negociación de la deuda, que tengan en cuenta no poner en riesgo la “deuda social” con los millones de hombres y mujeres socialmente excluidos. Sostener que el empleo no es un subproducto de decisiones económicas acertadas. Las decisiones económicas son acertadas sólo si contribuyen a la generación de empleos de calidad. Promover reglas claras y justas en el intercambio comercial globalizado, particularmente en el caso de la agricultura. Dice la OIT, el comercio sin subsidios a las exportaciones que distorsionan el mercado, contribuirá a elevar los niveles de vida, mejorar las condiciones laborales en los países en vías de desarrollo y reducir el déficit de trabajo decente”.

Carlos Tomada finalizó su mensaje planteando que “Después de años de sociedades de mercado, y de haber padecido en nuestro continente esquemas de integración

regional sobre bases meramente mercantilistas y financieras,

hoy asistimos en Latinoamérica a la instalación de una nueva legitimidad a nivel de los gobiernos y de la sociedad civil. Somos conscientes que la democracia actual sólo será garantizada si los mercados son regulados para asegurar el crecimiento económico con plena vigencia de los derechos humanos, sociales, laborales y la participación de trabajadores y empleadores: la meta es construir “sociedades de trabajo”.

Nuestras acciones hablan por sí mismas del país que pretendemos. En el último año logramos generar 1.000.000 de puestos de trabajo y un crecimiento del Producto Bruto Interno superior al 8%. Hoy tenemos más creación que destrucción de empleo. Sabemos que no es suficiente frente a la crisis terminal en que lo encontramos. Sobran dificultades y peligros.

Tal vez tengamos el privilegio de ser testigos y protagonistas de la construcción de un país, una región y un mundo más justo, más equitativo y socialmente cohesionado”.