Cabandié participó de un encuentro de reflexión a cinco años de Laudato Si

Se realizó en conmemoración del quinto aniversario de la carta encíclica del Papa Francisco, que alerta sobre la situación socioambiental del planeta.


El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, participó ayer del panel “Nuestra casa común: crisis socioambiental y acciones en defensa del agua y de la tierra”. Allí hizo el repaso de los desafíos ambientales que enfrenta la Argentina y de la necesidad de “generar cambios y nuevas prácticas”.

Durante su intervención, Cabandié destacó la necesidad de avanzar hacia “una transición justa, poniendo a las personas en el centro”. En sintonía con la convocatoria, aseguró sobre el Laudato si’ que constituyó “un hito muy importante”, en razón de “su pertinencia y su visión holística”. El ministro explicó que la encíclica “irrumpió para hacer reflexionar masivamente a los ciudadanos en el mundo sobre lo ambiental. Y por supuesto, eso acompañó lo que se produjo con el Acuerdo de París, en noviembre de 2015”.

El ministro nacional reconoció: “La mención de la casa común nos interpela y hace reflexionar sobre el ambiente como el lugar que uno está obligado a cuidar. Pero también el papa Francisco, al agregarle “común”, hace un juego de palabras interesante”. En tal sentido, Cabandié amplió al señalar: “Las consecuencias de la contaminación, del hemisferio norte, por ejemplo, repercuten en el hemisferio sur y en toda la extensión. Por tanto, la casa común significa que los problemas de cualquier lugar de la Tierra nos repercuten a todos. Las consecuencias son globales”.

Además, el ministro aseguró: “Hoy en Argentina tenemos consecuencias del cambio climático”. En tal sentido, se refirió a procesos de desertificación en el suroeste de la provincia de Buenos Aires y a la crisis hídrica en otras zonas del país: “Estamos asistiendo a una sequía como no hubo en 50 años en la cuenca del Paraná”, lo que vinculó con “la falta de lluvias y las sequías que hay en la región de la Amazonía, que derivan en el caudal de agua de la cuenca del río Paraná, y al mismo tiempo, del Uruguay e Iguazú”. Sobre esto, detalló que la represa de Itaipú se abrió el lunes y permanecerá así durante 12 días, gracias a las gestiones de la Cancillería argentina y de Recursos Hídricos. Pero advirtió que “el pronóstico en torno a lluvias y al agua para la región no es bueno”. “Estamos llamados a cuidar el agua, a proteger el ambiente y a hacerlo integralmente”, resumió.

Cabandié también relacionó los compromisos internacionales asumidos por medio del Acuerdo de París, en torno a los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, con las perspectivas futuras. Por eso advirtió que de no cumplir: “Tendremos consecuencias económicas, porque nuestra producción primaria no podrá ser colocada en algunas plazas, como las de Europa”. “Vamos a perder competitividad, crédito y liderazgo”, explicó, y reiteró: “Si no modificamos prácticas productivas, lo que hoy da ganancias o utilidades, en poco tiempo va a dejar de darlas”.

Hacia el final de su exposición, el ministro reflexionó sobre “la cultura del descarte”, que plantea Francisco. Según Cabandié, “no solamente está relacionada con el consumidor sino, al mismo tiempo, redunda en la insatisfacción de las personas”, eso se debe a que “produce residuos, que son un problema para el ambiente, pero también aumenta las asimetrías sociales porque son unos los que consumen y otros no”. A propósito de los residuos sólidos urbanos, manifestó que desde la cartera a su cargo se entregan “insumos para residuos a municipios”, e indicó que esto se hace “apelando a que ese municipio genere ordenanzas ambientales”, que es una manera de “generar cambios de metodología”.

Por último, se refirió a la situación planteada a partir de la COVID-19: ”Tenemos un problema social y la salida es comunitaria”. “Estamos llamados a reflexionar y repensar nuestras prácticas”, finalizó.

El panel estuvo integrado, además de Cabandié, por monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza; monseñor Jorge Lugones, arzobispo de Lomas de Zamora y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social; y moderado por Juan Pablo Tettamanti, secretario ejecutivo de dicha comisión.