[Buenos Aires] Dolores: Asociarse desde la diversidad contra el prejuicio

Existen unas 20 cooperativas integradas total o parcialmente por personas trans. Uno de esos grupos, la cooperativa en formación Lavanda Textil, de Dolores, busca atender la necesidad de trabajo digno de sus integrantes y los problemas ambientales comunitarios.


“Necesitábamos un espacio que nos integre sin discriminación ni rechazo y aprender un oficio, trabajar para demostrar que podemos hacerlo. Estamos en continuo aprendizaje, ya sea para aprender el oficio o para sostener el trabajo colectivo. Aprendemos a escucharnos, a organizarnos a practicar el compañerismo, a adquirir compromisos y a intentar vender nuestros productos”, asegura Geraldine Vallejos, una de las cooperativistas que se unieron en medio de la pandemia para conformar Lavanda Textil, una cooperativa en formación que se ha convertido en un espacio de trabajo y esperanza para siete mujeres trans y cuatro mujeres cisgénero, una de las primeras experiencias de diversidad asociativa del territorio bonaerense.

Ser una persona trans en una localidad de poco más de 30 mil habitantes como Dolores, en la provincia de Buenos Aires, requiere valentía y conciencia de que unirse es el mejor camino. Uno de los principales problemas del colectivo trans es la posibilidad de obtener un trabajo digno. A la crisis económica que dificulta el acceso al mercado laboral se le debe agregar la estigmatización social que les cierra aún más las puertas de un posible empleo. El carácter solidario del asociativismo aparece como una salida colectiva para esta difícil situación. “Somos parte de esta cooperativa en formación empujadas por la situación económica, porque no conseguimos ningún trabajo registrado, digno ni estable. Nos parece que es el mejor camino para trabajar en equipo, se distribuyen equitativamente los riesgos y las ganancias, y podemos acceder a programas de ayuda social que fortalezcan con materiales nuestra propuesta”, explica Kami Díaz Luna, otra integrante del grupo.

Lavanda Textil comenzó sus actividades con la confección de bolsas de liencillo bordadas en todos los tamaños para fines diversos y con motivos navideños. Es el primer paso para un proyecto basado en el cuidado del ambiente. “Nuestro objetivo es que en un futuro próximo podamos tener un stock suficiente a buen precio, para reemplazar el uso de bolsas de plástico en la mayoría de los comercios y hogares de la zona. También estamos explorando la posibilidad de armar bolsas con ropa reciclada y a futuro comenzar a confeccionar pañales y productos de gestión menstrual para reducir la contaminación ambiental y reutilizar”, dice Jorgelina Martínez, sobre las expectativas de trabajo para el nuevo año.

Un relevamiento realizado en 2019 por investigadores del Departamento de Estudios Sociológicos del Centro Cultural de la Cooperación pudo constatar que a esa fecha había nueve experiencias cooperativas con integrantes trans. La primera fue la Escuela Cooperativa Textil de Trabajo Nadia Echazú, ubicada en la localidad bonaerense de Avellaneda, que se formó en 2007. Ese trabajo, titulado Cooperativas trans: una mirada sobre la situación actual, enumera otras experiencias asociativas que integran a las diversidades: “En la Ciudad de Buenos Aires, se encuentran la cooperativa teatral Arte TVTrans; Estilo Diversa, que trabaja en alta costura, y La Paquito, que estampa remeras, tazas, pines. En Comodoro Rivadavia, hay dos experiencias, la cooperativa textil 23 de Febrero e Impresiones del Sur, que trabaja el rubro merchandising. En Mendoza se conformó la cooperativa ProCuyo que trabaja en la recolección de ajo. En Misiones, un grupo de chicas trans y varones gay tienen un emprendimiento de decoraciones de eventos y souvenirs, y han iniciado los trámites para conformarse en cooperativa. En Río Cuarto, Córdoba, se está conformando una cooperativa que trabaja en el rubro blanquería”.

Durante el último año, la cifra de grupos trans cooperativizados aumentó y se calcula que entre las cooperativas con matrícula y los grupos que están tramitando su legalidad hay no menos de 20 sociedades integradas total o parcialmente por personas trans. Incluso hay un expediente abierto en el INAES para conformar una federación que nuclee a todas las experiencias y fortalecer de ese modo el proceso de institucionalización para acceder a una mejor posición para exigir al Estado mayor reconocimiento, políticas públicas y que se atiendan sus necesidades.

Las integrantes de la cooperativa Lavanda Textil participan del Núcleo Promotor de la Mesa del Asociativismo y la Economía Social de Dolores. Desde allí esperan que fructifiquen los entramados comunitarios y sumarse a esas propuestas de la comunidad organizada: “Nos gustaría participar más activamente, contactarnos con personas que trabajen la misma propuesta para intercambiar experiencias, que podamos acceder a ayuda para comprar materia prima y también participar de talleres de cálculo de costos, manejos de redes, marketing; para potenciar nuestro trabajo y poder llegar con nuestra propuesta a la mayor cantidad de gente posible”, destaca Celia Lorente, otra de las referentes de la cooperativa.