Básquetbol: los campeones de 1950 perseguidos por la dictadura

Juan Carlos Uder falleció este martes a los 93 años. Integró Selección que ganó el Mundial en Argentina.


El básquetbol argentino llora la partida de otro campeón mundial con la muerte de Juan Carlos Uder a los 93 años. Surgido del Club Ñandú de Valentín Alsina, disputó dos Juegos Olímpicos y se coronó campeón del mundo con la Selección Argentina en el Mundial disputado en nuestro país en 1950.

Uder vistió por primera vez la celeste y blanca en el Sudamericano de 1947 en Río de Janeiro. Desde entonces construyó una importante carrera: obtuvo la plateada en los Juegos Panamericanos de 1951 y 1955, y además disputó los Sudamericanos de 1947, 1949 y 1955, y los Juegos Olímpicos en Londres 1948 y Helsinki 1952. Como técnico dirigió a Sportivo Alsina, Independiente, Vélez y Gimnasia y Esgrima de Lanús.

Su carrera, como la de tantos deportistas de esa generación, se vio truncada en 1955 por la persecución de la "Revolución Libertadora". Empecinado con borrar cualquier recuerdo del peronismo, el gobierno de facto incentivó la suspensión de por vida de todo el plantel campeón del mundo, catalogándolos de profesionales por haber recibido un premio del Gobierno luego del mundial.

Recuerdos de una generación borrada

El periodista especializado en básquetbol, Alejandro Pérez, nos ayuda a revivir la historia de Uder y de esa camada del básquetbol argentino: “Era un alero que en su equipo de Ñandú podía jugar de pivote. Medía alrededor de 1.84, que para esa época era una buena altura, y se las rebuscaba para jugar en esa posición porque era muy fuerte y corajudo. En la Selección, con los mejores pivotes del país en el equipo volvía a jugar de alero, puesto en el que sacaba diferencia por su buena altura y fortaleza”.

“Junto a Oscar Furlong (jugador más valioso y goleador del Mundial de 1950) y Ricardo González fueron los primeros en debutar en la Selección de ese grupo que sería campeón en 1950. Los tres jugaron hasta 1955 que para la época era mucho tiempo para ese nivel. El básquet, en ese entonces, era de otra manera, más amateur y mantenerse en ese lugar significaba que eran muy buenos”.

En la previa del Mundial de 1950, el equipo argentino recibió un fuerte apoyo del gobierno para tener una preparación especial de cara al campeonato que los tendría como anfitriones. “Hubo una preselección donde se probaron 50 jugadores de todo el país hasta que se definió el plantel, luego de recibir por parte del Estado los permisos especiales para ausentarse en sus trabajos. Así, la delegación se concentró en el estadio de River Plate dos meses antes del inicio de la competencia”, recuerda Pérez.

“Hicieron una preparación que ni siquiera el fútbol hacía en esos tiempos con entrenamientos hasta en triple turno. Iban a correr a los bosques de Palermo a primera hora de la mañana y volvían a desayunar. Entrenaban a la mañana fundamentos (técnica individual y lanzamientos) y, a la tarde, táctica y hacían partidos. Fue una preparación de avanzada que hasta tuvo planillas con estadísticas para ir viendo la evolución de los jugadores día a día”, amplía quien fue jefe de prensa de la Confederación Argentina de Básquetbol.

“Se comportaron como profesionales sin serlo, entonces, sumado a que eran buenos jugadores con esa preparación marcaron mucha diferencia. Las crónicas de la época resaltaban mucho como Argentina pasaba por arriba físicamente a sus rivales y no paraba de correr”, indica Pérez. El recorrido de Argentina en el Mundial confirma este relato: 40-35 a Brasil; 62-41 a Chile; 68-33 a Egipto y 56- 40 y 66-41 ante Francia para llegar a la final. Allí, el conjunto dirigido por Jorge Canavesi aplastó a Estados Unidos por 64-50.

Luego de obtener el título fueron recibidos en la Casa Rosada para ser agasajados por el Presidente Juan Domingo Perón. "Ustedes hicieron mucho por el país. ¿Qué puede hacer el país por ustedes?", preguntó. Pérez Varela, el más lanzado, le contó que era vendedor y que si el gobierno le regalaba un auto le facilitaría el trabajo. Finalmente recibieron un certificado de exención del impuesto para la compra de un auto -en esa época no se fabricaban en el país y había que importarlos-

La mayoría de los jugadores terminaron vendiendo el certificado a una concesionaria ya que no podían aspirar a comprar un vehículo. “Uder cuenta en un documental que esa plata la utilizó para poder terminar de construir su casa. Trataron de profesionales a gente que lo único que pudieron hacer con ese logro fantástico fue terminar la casa de cemento. La dictadura persiguió a esos jugadores sancionándolos de por vida, y esa sanción significó que esos maravillosos jugadores quedaran ocultos y no tuvieran el reconocimiento que se merecían. No tengo dudas que lo que hicieron con esos basquetbolistas fue uno de los mayores daños que le hayan hecho las dictaduras al deporte”, cierra Pérez.

El plantel campeón del mundo: Oscar Furlong, Ricardo González, Roberto Viau, Rubén Menini, Juan Uder, Omar Monza, Alberto López, Pedro Bustos, Hugo Del Vecchio, Leopoldo Contarbio, Raúl Pérez Varela y Vito Liva. DT: Jorge Canavesi