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Atahualpa Yupanqui, el gran renovador del folclore argentino

En el día de su nacimiento, la Secretaría de Cultura de la Nación recuerda a este cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino que transformó la música popular con un estilo propio. Cantó en París junto con Edith Piaf, escribió más de 1.500 canciones y tuvo reconocimiento nacional e internacional.

Atahualpa Yupanqui nació el 31 de enero de 1908 en el partido de Pergamino, en la provincia de Buenos Aires, bajo el nombre de Héctor Roberto Chavero Aramburu. Impuso un estilo que no era habitual, el relato del día a día, la nobleza de las cosas hecha canción, siempre con la efectividad y el talento que solo una prosa refinada como la suya podía lograr.

La Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo de Leonardo Cifelli, recuerda a este gran artista argentino a 118 años de su nacimiento.

[[alerta-{Palabra sabia}-{"Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar, en el valle, la montaña, en la pampa y en el mar. Cada cual con sus trabajos, con sus sueños cada cual, con la esperanza delante, con los recuerdos, detrás".}-{nombre del ícono}-{info}]]

Entre su vasto repertorio se destacan “Los ejes de mi carreta”, “Piedra y camino”, “Luna tucumana”, “Chacarera de las piedras”, “El arriero va” y “Trabajo quiero trabajo”. También, ahí estaba la pluma sutil de Nenette Pepín Fitzpatrick, su segunda esposa y compañera hasta su viaje final, y la mujer que lo ayudó a escribir muchos de sus clásicos bajo el seudónimo de Pablo del Cerro.

Yupanqui y su guitarra, su compañera inseparable

[[alerta-{Palabra de vasco}-{De antepasados indios, criollos y vascos, jugó al fútbol, practicó boxeo, se acercó a la esgrima, hasta que llegó el llamado de la música, a la que abrazó hasta su último día.}-{nombre del ícono}-{info}]]

En 1965 editó El canto del viento, un libro en forma de ensayo. 

Murió el 23 de mayo de 1992, en Nîmes, Francia, cuando había viajado a recibir un homenaje. Sus restos descansan en su Casa Museo, ubicada en Cerro Colorado, en la provincia de Córdoba.

[[alerta-{Pensamientos}-{"No le tengo miedo a la muerte, a lo que sí le tengo respeto es al trance, el ir hacia allá. Confieso que tengo curiosidad por saber de qué se trata. La guitarra con toda su luz, con todas las penas y los caminos, y las dudas. ¡La guitarra con su llanto y su aurora, hermana de mi sangre y mi desvelo, para siempre!".}-{nombre del ícono}-{info}]]

Yupanqui y Piaf

Uno de los momentos que marcaron la carrera artística de Yupanqui fue cuando conoció a Edith Piaf en un club parisino. Ella lo escuchó deslumbrada y le preguntó: “¿Dónde trabajas?”, a lo que Don Ata le respondió: “En ninguna parte, ya me voy, ya me voy a mi país”. Algo emocionada, la cantante francesa replicó en voz alta una especie de orden y súplica: “No, París tiene que escucharte. Ven mañana a las 8 al Athenée con tu guitarra. Te mandaré el auto al hotel”.

Aquella noche del 6 de junio de 1950, Edith Piaf abrió el recital, y cantó más de veinte canciones, para luego presentarlo al público: “Les presento a Atahualpa Yupanqui, un músico de mucho talento, a quien dejo cerrar el espectáculo. Quiero que lo escuchen como lo merece”.

Al poco tiempo, Yupanqui firmó un contrato con Chant du Monde, y la Academia Charles Cros lo distinguió entre 350 artistas de todo el mundo al otorgarle el Primer Premio al Disco Extranjero. En un año dio más de 60 recitales por toda Francia.

Diario de la época que promocionaba la presentación de Edith Piaf y Atahualpa Yupanqui

Algunos premios y distinciones

  • Premio de la Academia Charles Cross, 1950.
  • Primer Premio de Karlovy-Vary (Checoslovaquia) por la música de este film, 1956.
  • Premio Academia Charles Cross por mejor disco extranjero, 1986/1989.
  • Disco de Oro por difundir la música criolla por el mundo, 1973.
  • Premio Tecno 80 en el Festival de San Remo (Italia), 1980.
  • Diploma de Honor del Consejo Interamericano de música de la OEA Washington, 1983.

Yupanqui y su esposa Nenette, la mujer que acompañó al mito.

Museo en Cerro Colorado

Dentro de esta antigua residencia, hoy transformada en museo, se exhiben objetos personales del famoso compositor y poeta, con muros tapizados de nostalgia y sentimiento.

Agua escondida es el nombre de la casa que Atahualpa Yupanqui utilizaba como refugio después de sus viajes por el mundo y está situada en la localidad de Cerro Colorado, a 160 kilómetros de la ciudad de Córdoba.

En esta Casa Museo de Atahualpa Yupanqui se puede encontrar desde su guitarra personal hasta un cuadro pintado y autografiado por Benito Quinquela Martín. Además, se exhiben fotografías de “don Ata” con artistas reconocidos a nivel nacional e internacional, publicaciones de libros, discos y partituras, entre otros objetos y curiosidades.

Fuentes: Secretaría de Cultura, CM, Wikipedia.

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