Argentina regula los gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático

Es mediante la entrada en vigencia en el país de la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, un acuerdo global que representa un importante avance para limitar el calentamiento global.


El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, que conduce Juan Cabandié, suma acciones en la lucha contra el cambio climático. Es por esto que incorporó en su sistema de licencias que agotan la capa de ozono el control de la producción y el consumo de los hidrofluorocarbonos (HFC), potentes gases de efecto invernadero que se usan en la fabricación de heladeras domésticas, aires acondicionados, aerosoles y espumas de polietileno y equipos refrigerantes de uso comercial e industrial.

La novedad consiste en la incorporación al sistema vigente de la obligación de solicitar las licencias de importación y exportación para las sustancias mencionadas. Se trata de compuestos químicos que no afectan la capa de ozono de manera directa pero sí son potentes gases de efecto invernadero, con un impacto en el calentamiento global mayor al dióxido de carbono.

La medida permite dar cumplimiento a una cláusula del Protocolo de Montreal denominada “Enmienda de Kigali” y se oficializó a través de la Resolución 104/2020 publicada hoy en Boletín Oficial. Este protocolo concentra los esfuerzos mundiales en la disminución de las sustancias que agotan la capa de ozono, en tanto la enmienda es el mayor avance desde el Acuerdo de París que busca mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2 grados centígrados.

Mediante la plena implementación de esta enmienda, que entró en vigor a nivel mundial el 1 de enero de 2019, se podrá evitar que baje hasta un 0,5 grados centígrados el calentamiento global a fines de este siglo. Este instrumento supone un esfuerzo de importancia para continuar protegiendo la capa de ozono, al mismo tiempo, contempla que durante los próximos 30 años se reducirá de manera gradual más del 80 % la producción y el consumo proyectados de los gases señalados. A tales fines, el año pasado los países desarrollados comenzaron a reducir estas sustancias, mientras que los países en desarrollo congelarán su consumo entre 2024 y 2028.

Cabe destacar que desde la cartera que encabeza Cabandié, el Programa Ozono trabaja en proyectos de conversión en diferentes sectores industriales, como parte del sistema de licencias que agotan la capa de ozono logrando que el consumo de las mismas esté por debajo del máximo permitido según las medidas de control vigentes.