Ann Makosinski, una inventora canadiense en Argentina


Ann Makosinski, con 20 años, es una emprendedora e inventora canadiense que pasa gran parte de su tiempo incentivando a jóvenes en todo el mundo a atreverse a crear y dar soluciones a problemáticas de su entorno.

La semana pasada estuvo en nuestro país para el encuentro “Ideas, Pensando Juntos el Mundo”, organizado por el Ministerio de Cultura en el marco de la presidencia argentina del G20. Además, realizó una charla sobre emprendedorismo a alumnos de escuelas técnicas de Ciudad de Buenos Aires, organizada por el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) del Ministerio de Educación de la Nación.

Pero ¿Cómo llegó a ser una inventora y emprendedora?

“De pequeña jugaba con transistores y armaba inventos con las cosas que tenía a mano. No tuve un teléfono celular hasta que cumplí los 18”, suele contar en sus charlas.

Siempre estuvo interesada en la obtención de energía de maneras alternativas y participó en varias Ferias de Ciencias con su escuela.

Su primer invento se le ocurrió cuando era todavía una niña. Una de sus amigas que vivía en Filipinas le contó que tenía problemas en la escuela debido a no poder terminar sus trabajos porque no tenía energía eléctrica. Allí la mente de Ann comenzó a funcionar a mil por hora para crear algún elemento que pudiera traer algún tipo de solución a su amiga.

Así fue como trabajó, durante mucho tiempo, en diferentes prototipos de linternas. Utilizó varios tipos de materiales e hizo varias versiones con diferentes formas... De hecho, estuvo alrededor de cuatro años trabajando en el tema...

Hasta que, con tan solo 15 años, creó "Hollow Flashlight", una linterna que se enciende con el calor de la palma de la mano. Con este invento ganó el Google Science Fair y participó de la Feria de Ciencias Intel.

El segundo invento surgió ya estando en la universidad. Luego de observar a sus compañeros beber café, inventó el "eDrink", una taza que utiliza el exceso de calor de la bebida caliente y la convierte en electricidad para cargar el celular.

Para ambos inventos, su imaginación se despertó al ver una situación problemática en su entorno. De esta manera, se convirtió en una de las principales emprendedoras e innovadoras mundiales de menos de 30 años.

Hoy, además de estudiar en la universidad, pasa sus días dando charlas en todo el mundo y a diferentes públicos, especialmente a jóvenes.

En todas sus charlas enfatiza los pasos a seguir desde una idea hasta la concreción del invento: "Para empezar es necesario identificar un problema, pensar posibles soluciones, ver los recursos con los que uno cuenta, encontrar mentores y ponerse a trabajar".

A todos sus públicos siempre aconseja sobre la importancia de seguir adelante a pesar de los diferentes intentos fallidos y frustraciones. "Creo que el consejo que le puedo dar a alguien que quiera hacer un invento y tiene una idea es, aunque suene a cliché, a no rendirse aunque no funcione o la gente diga que no es posible o que no lo podés hacer".