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Analizan los factores que explican la caída de la producción forrajera frente a sequías prolongadas en pastizales

Investigadores analizaron los principales factores que explican la sensibilidad de la producción forrajera frente a sequías cada vez más prolongadas en pastizales. En una publicación evalúan cómo variables climáticas —como la precipitación, la temperatura y la aridez—, junto con las propiedades del suelo y las características de la vegetación, influyen en la caída de la productividad durante sequías simuladas.

Se publicó en la revista científica Grass and Forage Science el trabajo “Principales factores que explican la sensibilidad de la producción forrajera frente a sequías cada vez más prolongadas en pastizales”, impulsado con el objetivo de evaluar cómo variables vinculadas al clima —como precipitación, temperatura y aridez—, propiedades del suelo y características de la vegetación influyen en la magnitud de la caída productiva bajo eventos de sequía simulados durante uno o varios años consecutivos. Además, propone determinar si la duración de la sequía modifica la importancia relativa de estos factores en la respuesta del ecosistema.

Esta información es útil para el diseño de estrategias de manejo adaptativo, orientadas a reducir la vulnerabilidad de los sistemas ganaderos frente a escenarios de mayor variabilidad climática, destacando la importancia de considerar el contexto ambiental específico en la planificación productiva.

Uno de los responsables de la publicación es el Dr. Pablo Peri, responsable del Grupo de Investigación Forestal Agrícola y Manejo del Agua del INTA Santa Cruz, explicó que “en esta nueva publicación se buscó comprender los factores clave que influyen en la sensibilidad de los pastizales a sequías de diversa duración, información esencial para promover la producción ganadera sostenible”.

Los investigadores analizaron datos de experimentos de sequía plurianuales realizados en nueve sitios de pastizales contrastantes de Argentina, con distintas condiciones ambientales, desde áridas hasta húmedas, y donde la EEA Santa Cruz participó con su campo experimental Potrok Aike.

Los principales resultados revelan que las variables climáticas relacionadas con la disponibilidad de agua en el suelo es uno de los principales factores que determina la sensibilidad del forraje de los pastizales a la sequía, independientemente de su duración. Sin embargo, factores bióticos, como la riqueza de especies vegetal y la proporción de gramíneas del pastizal, desempeñan un papel particularmente importante en la determinación de la sensibilidad a sequías prolongadas.

Para Pablo Peri, “esos resultados ofrecen nuevos conocimientos sobre cómo la producción de forrajes en pastizales responde a sequías de diferente duración en diversos gradientes ambientales”. “Nuestro estudio profundiza en la comprensión de la vulnerabilidad de los pastizales al cambio climático y subraya la importancia de la diversidad de especies para amortiguar los impactos de la sequía”, desarrolló.

La investigación

El estudio surge a partir de la creciente frecuencia e intensidad de eventos de sequía en distintos ambientes y su impacto directo sobre la disponibilidad de forraje, un componente crítico para la sostenibilidad ganadera.

A partir del análisis de series de datos productivos y climáticos, el trabajo evalúa cómo la biomasa forrajera responde a anomalías de precipitación y temperatura, incorporando variables como tipo de vegetación, condiciones edáficas y características de la comunidad vegetal en lo que respecta a tipo de especies (gramíneas, herbáceas, arbustos y subarbusto) y cobertura. El enfoque combina métricas de sensibilidad —es decir, cuánto disminuye la producción ante un evento de sequía— con indicadores de resistencia y recuperación posterior.

El trabajo documenta reducciones significativas de biomasa durante años secos en comparación con años promedio, con variaciones que dependen del gradiente ambiental analizado. Además, se observa que la recuperación posterior a la sequía no siempre compensa completamente las pérdidas iniciales, lo que puede generar efectos acumulativos en sistemas sometidos a eventos extremos recurrentes.

El estudio concluye que la sensibilidad de la producción forrajera a la sequía está determinada por una combinación de clima histórico, propiedades del suelo y composición vegetal. Estos resultados aportan evidencia para el diseño de estrategias de manejo adaptativo, orientadas a reducir la vulnerabilidad de los sistemas ganaderos frente a escenarios de mayor variabilidad climática, destacando la importancia de considerar el contexto ambiental específico en la planificación productiva.

Del trabajo participaron investigadores del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, CONICET–Universidad de Buenos Aires) y de la Facultad de Agronomía de la UBA; del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), a través de las Estaciones Experimentales Agropecuarias de Santa Cruz, Catamarca y La Rioja; de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA); de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), Sede Atlántica–CEANPa; del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET–Universidad Nacional de Mar del Plata); y del Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS, CONICET–Universidad Nacional del Sur), en un trabajo colaborativo que integró equipos de investigación de distintas regiones del país.

R. Bondaruk V.F.; G.R. Oñatibia; R. Fernández; P.L. Peri; R.E. Quiroga; W. Agüero; L. Blanco; G. Peter; L. Yahdjian (2026).
Main drivers of forage sensitivity to droughts of increasing duration in rangelands. Grass and Forage Science 81: e70034.
https://doi.org/10.1111/gfs.70034

Repositorio INTA:
https://repositorio.inta.gob.ar/xmlui/handle/20.500.12123/25357

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