Análisis socioambiental de la cuenca del río Chubut: una herramienta clave para planificar el uso sostenible del agua
El INTA de Trelew es parte del grupo Técnico del Comité de Cuenca del Río Chubut. El primer informe técnico se presentó en 2021. Este año, una nueva versión incorpora información y tendencias relevadas entre 2022 y 2026, abordando aspectos vinculados a la calidad y disponibilidad del agua, los procesos ecológicos, la gobernanza y el impacto del cambio climático.Un informe actualizado reúne información sobre disponibilidad, calidad, gobernanza y tendencias para fortalecer la toma de decisiones en un contexto de creciente crisis hídrica.
El río Chubut es una de las principales fuentes de agua de la provincia, y abastece a más de la mitad de la población, además de sostener múltiples actividades productivas, recreativas, agrícolas e industriales. En este contexto, un equipo interdisciplinario de organismos científico-técnicos y universidades de la región presentó una actualización del informe de análisis socioambiental de la cuenca, una herramienta técnica orientada a fortalecer la planificación y la gestión integrada del agua.
El trabajo fue elaborado en el marco del Grupo Técnico del Comité de Cuenca del Río Chubut y actualiza un primer informe técnico desarrollado en 2021, durante una etapa marcada por la crisis hídrica. La nueva versión incorpora información y tendencias relevadas entre 2022 y 2026, abordando aspectos vinculados a la calidad y disponibilidad del agua, los procesos ecológicos, la gobernanza y el impacto del cambio climático.

“Este informe busca integrar las distintas dimensiones asociadas al agua y aportar información útil para la toma de decisiones”, explicó Marlene Bär Lamas de INTA Chubut. “La idea es fortalecer una planificación que contemple tanto las necesidades productivas y sociales como la conservación de los ecosistemas asociados al río”, agregó.
Entre los principales resultados del análisis, se destaca que la dinámica hidrológica del río depende en gran medida de las precipitaciones invernales en la zona de cabecera, donde se genera cerca del 80 % de su caudal. Sin embargo, desde la década de 1960 se registran disminuciones sostenidas en las precipitaciones y en la cobertura de nieve, una tendencia que se profundizó durante la última década y que podría continuar en los próximos años.

“Los escenarios climáticos proyectados muestran una reducción progresiva en la disponibilidad futura del recurso, lo que plantea desafíos importantes para todos los sectores vinculados al uso del agua”, señaló Bär Lamas.
Desde el punto de vista ecológico, el informe advierte que el tramo inferior del río es particularmente sensible a los períodos de escasez hídrica. Estudios recientes detectaron, en momentos de bajo caudal, un deterioro en la calidad del agua, con aumentos en la salinidad, nutrientes y productividad biológica, además de una menor velocidad y un incremento en la temperatura del agua. “Estos cambios impactan directamente sobre los hábitats y favorecen procesos como la dispersión de especies invasoras (como la almeja Corbicula fluminea y el visón americano Neovison vison) y la pérdida de conectividad ecológica”, detalló la especialista.
El grupo técnico del río Chubut trabaja de manera colaborativa desde 2014 y está integrado por instituciones científico-técnicas de la región, entre ellas el Centro Nacional Patagónico (CENPAT – CONICET), Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y la Universidad del Chubut (UDC), y en vinculación con los demás actores vinculados a la gestión del agua.

En relación con el sector productivo, el informe remarca la necesidad de avanzar en sistemas de monitoreo más frecuentes, generar indicadores ecológicos robustos y desarrollar herramientas de alerta temprana. También subraya la importancia de incorporar la perspectiva de cambio climático en las políticas hídricas y promover una gestión integrada y participativa, clave para lograr la equidad de acceso al agua.
“Es fundamental fortalecer los espacios de coordinación existentes y pensar el agua como un bien común, donde todos los actores tengan participación vinculante y responsabilidad en su cuidado”, concluyó Bär Lamas.
Podés leer el informe acá: link INTA digital