Amplia agenda de trabajo para el fomento de la agricultura familiar

Cumple un año el convenio entre el Senasa y el INTA que busca fortalecer condiciones, canales y estrategias de comercio de este tipo de producción.


Buenos Aires - La agricultura familiar, campesina e indígena es proveedora de gran parte de los alimentos frescos que se consumen en Argentina. El sector reúne a más de la mitad de la mano de obra rural e interviene en la producción de hortalizas, mandioca, azúcar, yerba mate, frutales, miel, ganado caprino y porcino, entre otros.

Una demanda pertinente de los productores y organizaciones de la agricultura familiar es la concertación de esfuerzos y herramientas del Estado para el trabajo con el sector. En ese sentido, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) vienen colaborando desde hace varios años en el aporte de herramientas que fortalezcan las condiciones, canales y estrategias de comercialización de la producción familiar.

En septiembre de 2018, la interacción entre ambos organismos nacionales se profundizó y comenzó la ejecución de un Convenio Específico de Cooperación Técnica que permitió diversos proyectos y acciones para mejorar la calidad de la producción agrícola-ganadera y de las condiciones de comercialización de la agricultura familiar.

El plan de trabajo tiene como eje estratégico el abordaje de los aspectos sanitarios de la producción familiar -un desafío histórico para el sector- y, en su primer año de ejecución, superó las expectativas planteadas. Equipos interinstitucionales de la Coordinación de Agricultura Familiar del Senasa, el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (CIPAF) y la Dirección Nacional Asistente de Transferencia y de Extensión, ambos del INTA, llevaron adelante proyectos de investigación, extensión y capacitación; instancias de intercambio de personal técnico; y talleres para productores y técnicos.

Se sumaron, incluso, actividades no consideradas originalmente en la planificación, como fruto de la promoción de este acuerdo hacia el interior de las instituciones. El Programa ProHuerta del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación y del INTA brindó un marco concreto y se fortaleció con esta articulación.

“El convenio permitió el abordaje conjunto de los temas higiénico-sanitarios tanto en procesos de investigación como en el desarrollo de tecnologías para el sector y en las acciones de extensión de agentes en territorio”, señaló Andrea Maggio, coordinadora por el INTA del convenio.

Por su parte, Lucia González Espinoza del Senasa, agregó: “Logramos formalizar los esfuerzos que hace varios años venimos haciendo desde ambas instituciones para coordinar trabajo y llegar de mejor forma al sector de la agricultura familiar. Ahora se nos abre un espectro de trabajo muy rico e interesante, y sobre ello nos proponemos continuar”.

Asimismo, ambas instituciones generaron espacios de discusión con la participación de agricultores familiares y - en el ámbito de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL) – se trabajó con otros organismos y universidades, en temas de actualización normativa para el sector de la Agricultura Familiar.

A futuro, se espera continuar con la formación de agentes de todas las regiones el país, realizar investigaciones conjuntas, concretar publicaciones relacionadas a las temáticas abordadas y realizar capacitaciones y asistencia técnica especialmente orientada a la implementación de las normativas logradas.

Resultados
Como resultado del primer año del trabajo en el marco del Convenio de Colaboración Técnica entre el Senasa y el INTA se capacitó a equipos técnicos de ambas instituciones - más de 200 agentes - en temáticas relacionadas con la agricultura y ganadería familiar como aspectos sanitarios y productivos, formalización de la cadena láctea bovina, actualización normativa e inocuidad de los alimentos.

También se realizaron investigaciones y trabajos de campo como la normativa sanitaria vigente para la agricultura familiar; prototipo tecnológico para pasteurización y ensachetado de leche; prototipo tecnológico sobre envases para la venta de hortalizas frescas; relevamiento socio-productivo y económico de granjas avícolas familiares en Unidad Avícola Familiar Integrada.

Se establecieron alianzas con las universidades nacionales de La Plata y de Buenos Aires y con el Mercado Territorial (productores, consumidores) con lo que se realizaron el Proyecto Especial Prohuerta para el desarrollo de la cuenca caprina noreste de Mendoza; identificación de la presencia de sitona discoideus en la producción de alfalfa en Río Negro y Neuquén, experiencia piloto con enfoque “Una Sola Salud” en la provincia de Jujuy, Guía para el uso de faenador de aves en correctas condiciones de higiene, Promotores Territoriales de Sanidad para la Agricultura Familiar en Salta, Santa Victoria Este junto al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y Difusión de consultas públicas y generación de normas adecuadas al sector productivo de la Agricultura Familiar en la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL).

Articulaciones internacionales
El trabajo tuvo su capítulo internacional con la participación en la Reunión Especializada de Agricultura Familiar del Mercosur (REAF) en el que se trató el acceso a mercados y proyecto regional de sanidad e inocuidad para la agricultura familiar y la cooperación con el IICA.

Para el segundo año de convenio, se prevé profundizar la formación en temáticas comunes a las/os técnicas/os y investigadora/es de ambas instituciones, continuar con la formulación de proyectos conjuntos de investigación, extensión y gestión, realizar nuevas publicaciones y seguir contribuyendo a la generación de acuerdos interinstitucionales, que potencien los efectos e impactos de las instituciones involucradas en el territorio.