Ambiente organizó una charla virtual sobre ecofeminismo

La misma fue parte del ciclo de conversaciones sobre género y ambiente, iniciativa que el Ministerio de Ambiente nacional lleva adelante junto con la Administración de Parques Nacionales (APN).


El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación organizó una charla virtual en la que se profundizaron los aportes del ecofeminismo, como una mirada alternativa, para delimitar otros mundos posibles. El encuentro, emitido por el canal de YouTube de la cartera ambiental nacional, estuvo a cargo de Paula Nuñez, especialista en la materia y docente e investigadora de diversas instituciones académicas y de la ciencia y técnica, y fue presentado por Carolina Magnani, directora de Mercadeo de la APN.

Al inicio de su exposición, además de agradecer y celebrar la iniciativa, Nuñez afirmó que “cruzar variables como género y ambiente, es una convocatoria provocativa”. Explicó que no existe un ecofeminismo como tal, sino que hay numerosas vertientes, las cuales no pretenden dar una explicación global sobre los fenómenos que abordan. “Es una alternativa para pensar el cambio”, sentenció, y agregó que se nutre de dos miradas: aquella del feminismo, que cuestiona las asimetrías entre varones y mujeres, y del ambientalismo, que debate la noción de que “todo lo presente en el planeta es reducible a su uso, y lo que es destrucción, lo postula como desarrollo”.

Al profundizar sobre ello, la especialista evocó que el ecofeminismo plantea la similitud entre las cosmovisiones que construyen a la mujer como subalterna y aquellas que justifican la destrucción del ambiente sin remordimientos. “Porque la mujer es presentada como naturaleza, para justificar su subordinación y la Tierra, como mujer, para justificar su uso”, definió la especialista.

Haciendo un breve repaso sobre autoras relacionadas con la materia, rescató que las construcciones de sentido imperantes, que entienden a la naturaleza y la humanidad como entidades disociadas, necesitan de un contrapeso, de visiones alternativas que pongan en tensión sus supuestos. En tal sintonía, recalcó que es necesario abandonar el individualismo y comprender que, como humanidad, somos relaciones, existimos en comunidad con un entorno, con el ambiente.

“Desde el ecofeminismo, casi como mandato, tenemos que aprender desde dónde miramos cada uno de nosotros, cuáles son nuestros condicionantes, herencias y continuidades”, reflexionó Nuñez, a lo que sumó que “hay otros mundos posibles, porque los vivimos. Pero tenemos que cambiar nuestra forma de mirar, porque eso modifica prácticas”.

Para finalizar, la disertante respondió consultas sobre la relación del ecofeminismo con repensar identidades, con el desarrollo de las comunidades locales, y con la actual pandemia por COVID-19 y su conexión con el modelo productivo vigente, desde una perspectiva de género.

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