Ambiente dictó un taller contra el uso de cebos tóxicos en Catamarca

La capacitación ya fue brindada a las provincias de Tucumán, Córdoba, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro, San Luis, San Juan, Mendoza, Jujuy y Salta.


El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, que lidera Juan Cabandié, llevó a cabo el curso de capacitación y taller de construcción participativa en el marco de la Estrategia Nacional contra el uso de Cebos Tóxicos en la provincia de Catamarca. La actividad fue organizada junto a la Fundación Bioandina, la Secretaría de Ambiente de la provincia y guardaparques.

El encuentro, en el que se entregaron kits de intervención ante casos de envenenamiento de fauna silvestre, constó de una capacitación sobre el protocolo de actuación ante estos casos y de un taller de construcción participativa en el que se registraron los eventos ocurridos en la provincia y se propusieron acciones educativas, legales y de gestión para evitar el uso de cebos tóxicos.

Del encuentro participaron Diana de Echeandía, directora nacional de Educación Ambiental y Participación Ciudadana, y representantes de la Dirección Nacional de Sustancias y Productos Químicos del Ministerio de Ambiente nacional. Por la provincia, el secretario de Ambiente, Emanuel Soberón, y referentes de la Dirección Provincial de Biodiversidad, Áreas Naturales Protegidas, la Jefatura del Departamento Fauna Silvestre, el Ministerio de Educación y Policía de Catamarca. También asistieron representantes del Ecoparque de Buenos Aires, la Fundación Bioandina Argentina, la Universidad Nacional de Catamarca, la Universidad Nacional de La Plata, además de docentes, estudiantes y productores.

La Estrategia Nacional Contra el uso de Cebos Tóxicos, que encabeza el Ministerio ambiental nacional, está orientada a la elaboración de una guía de buenas prácticas sobre el cuidado de la fauna local y parte de la construcción participativa de las instituciones protagónicas involucradas en esta problemática. Las acciones se sustentan en cinco pilares fundamentales: campañas educativas, encuestas a pobladores rurales, talleres de capacitación, entrega de kits de urgencia y estudios de toxicología. La misma fue declarada de interés federal ambiental por el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA).