Presidencia de la Nación

“Alfredo era una persona muy sensible y creo que eso no es independiente de lo ideológico. Ese humanismo fue su combustible para creer que un mundo mejor era posible”

En una nueva presentación del ciclo audiovisual Relatos desde la Memoria, entrevistamos a Rodolfo Liberman, ex trabajador del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, para recordar a Alfredo Giorgi, secuestrado desde su lugar de trabajo en el Parque Tecnológico Miguelete hace 44 años.


Rodolfo Liberman es ingeniero mecánico, egresado de la Universidad de Buenos Aires y actual vicepresidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME). Entre 1978 y 1981 trabajó en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), en el centro de Textiles. “Alfredo tuvo mucho que ver con mi ingreso al INTI. Él insistió con que era importante conocer todo lo que se hacía acá y de la mano de él recorrí casi todos los centros del Parque Tecnológico Miguelete hasta que dimos con una vacante, una oportunidad laboral, y finalmente en septiembre comencé a trabajar” recuerda con cariño Liberman, cuñado y amigo de Alfredo Giorgi.

Con Alfredo no solo los unía la familia, sino también la amistad y las largas charlas que se daban a la hora del almuerzo en el Parque. “Lo buscaba al mediodía por el Edificio 33 (donde se encontraba el edificio de Plásticos donde él trabajaba, hoy Construcciones) e íbamos al comedor que está cerca de donde ahora es el Auditorio. Recuerdo que a la vuelta a Alfredo le gustaba pararse frente al edificio de Física para arrancar y comer moras”, destaca Liberman, quien agrega que en esas largas charlas “también hablábamos sobre la coyuntura nacional y el rol que el instituto debía tener para el desarrollo del país, entre otras cuestiones”.

El 27 de noviembre de 1978 Rodolfo estaba en su oficina, ubicada en el edificio de Textiles. Habían pasado varias horas desde el almuerzo y faltaba poco tiempo para el final de su jornada laboral cuando un compañero de sector se acercó a su lugar de trabajo y le dijo: “Se llevaron a Alfredo”.

Efectivamente, cerca de las 16 horas, el doctor Alfredo Giorgi, jefe de laboratorio del Centro de Investigaciones para la Industria Plástica, había recibido un llamado desde la oficina de personal del instituto. Quién lo contactó fue Enrique Sturzenbaum, administrador general del Parque. Era lunes y lo buscaban adelante, en el edificio 2, para hacerle algunas preguntas relacionadas a su actividad docente en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Allí fue acompañado por su jefe inmediato, el ingeniero Malamud. Debían reunirse con el jefe de personal José Luis Pasqualini. Según el libro “Caso Giorgi”, fue el administrador del Parque quién lo entregó al grupo armado, identificado como Fuerzas del Estado ante el personal de vigilancia, empleados y personal superior del INTI. Lo último que se supo de Alfredo es que el grupo de tareas, con complicidad de las autoridades institucionales, lo subió a una camioneta y se lo llevaron. De acuerdo a testimonios recabados por sus familiares ese día dos vehículos con 6 agentes formaban parte del operativo.

“¿Qué pasó en mi cuerpo cuando supe que se lo llevaron? me quedé paralizado pensando ¿qué hago? Todos nos conocían, habíamos recorrido la mayoría de los centros del INTI juntos porque él era mi cuñado. ¿Qué hago ahora? ¿Y al día siguiente? ¿Vuelvo a trabajar o no vuelvo a trabajar?” rememora Rodolfo Liberman quién llevaba apenas dos meses en el instituto cuando fue secuestrado Alfredo.

Debía mantener la calma pero actuar pronto porque recordó que Susana, su hermana y mujer de Alfredo, venía en camino debido a que esa tarde los esposos tenían un control prenatal. Ella estaba embarazada de 8 meses, debía evitar que entrara al Parque y tenía que hacerlo sin llamar por demás la atención, así que él esperó hasta las 16.30 horas, buscó a su pequeña hija -que estaba en el jardín materno infantil del instituto- y subió a su auto para atravesar la entrada del INTI. Una vez afuera, recorrió pocos metros y paró su coche sobre la colectora de General Paz frente a Fabricaciones Militares (hoy Supermercado Makro) en donde, pese a la presión de un cordón militar que le solicitó que avance, esperó a Susana, que venía con su hijo de 2 años, para alertarla y continuar viaje.

Con los años se determinó que el secuestro de Alfredo, al igual que en otras situaciones, fue organizado y coordinado por agentes de la Policía Federal y del Primer Cuerpo del Ejército. De acuerdo a la Revista 7 Días de 1984, durante los días previos a su detención Eduardo Cruz, haciéndose pasar por el oficial de la Policia Federal Kramer, se contactó con los directivos del INTI para averiguar qué días iba a trabajar Giorgi, en que horario, cuál era su ubicación en la planta e incluso se solicitó su legajo para analizarlo con minuciosidad.

En ese entonces las autoridades máximas del INTI eran el interventor presidente capitán de navío José Alcides Rodriguez, el director nacional de desarrollo capitán de fragata Harry leibovich, entre otros. El día que se realizó el operativo, las autoridades estaban al tanto de lo que iba a suceder y las personas de vigilancia fueron avisadas de que un oficial de apellido Kramer se iba a presentar y había que franquear el paso sin registrar su entrada. De allí, de la sede del instituto ubicada en San Martín, provincia de Buenos Aires, Alfredo Giorgi fue llevado al centro clandestino de detención El Olimpo.

Al día siguiente de su secuestro, su padre, Osvaldo Giorgi, se presentó en el Parque Tecnológico Miguelete y exigió hablar con la máxima autoridad: “¿Quién ha secuestrado a mi hijo Alfredo Antonio Giorgi? ¿A quién lo entregó el INTI? ¿Quién lo tiene secuestrado, en su poder o lo han asesinado con sevicia e impunemente?” pero no obtuvo respuesta alguna.

De acuerdo a Liberman, Osvaldo Giorgi, emprendió una búsqueda incansable para conocer el paradero de su hijo. Algunas de sus acciones llegaron incluso a Albano Harguindeguy, ministro del Interior del gobierno de facto. También escribió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, de la ONU, a Videla, a la Cruz Roja Internacional, a organizaciones científicas y del país sin mucha suerte. Pero encontró en el Buenos Aires Herald un espacio de difusión que ayudó a que su caso tomara mayor visibilidad.

A poco más de un mes de la desaparición de Alfredo, la familia recibió un llamado: una voz anónima se contactaba a pedido de Giorgi para saber si Susana había dado a luz. Martín Alfredo Giorgi había nacido días previos, el 28 de diciembre de 1978.

“Hay una foto de Alfredo por ahí, que está con Susana y su hijo Pablo soplando las velitas... cuando los iba a visitar a La Plata él siempre estaba tirado en el piso jugando con Pablo. Era una persona muy sensible y creo que eso no es independiente de lo ideológico. Ese humanismo fue su combustible para creer que un mundo mejor era posible”.

El caso Giorgi, un caso emblemático en el juicio a las juntas
La denuncia y la investigación encabezada por los familiares de Alfredo Giogi tomó una gran magnitud al punto que fue uno de los casos que llevó a juicio a toda la Junta Militar responsable del golpe de Estado. Su padre, Osvaldo Giorgi, llevó adelante la causa que contó, por primera vez, con el apoyo de un amplio abanico de agrupaciones políticas. Osvaldo, ya con su salud muy debilitada, luchó durante 8 años hasta su muerte por recuperar a su hijo y saber qué había pasado con él.

“A quienes creen que la resignación y el silencio es la medida del patriotismo y que toda acción encubre otros motivos, sugiriendo que es un camino equivocado, les aclaro que mi hijo es parte de mi carne y de mi sangre, de mi vida y razón de ella y que apelaré hasta la última instancia de la tierra y hasta el último momento de mi vida para que se imponga la justicia en su vida o en su memoria. Para consuelo de todos los que sufrimos este drama y de tantos otros inocentes y sus familiares que sufren iguales abusos. Y para que Nunca Más vuelva a suceder nada parecido. O el Poder se tragará a la Humanidad por su Indiferencia” Osvaldo Giorgi.

De todo el proceso judicial quedó un registro bibliográfico, el libro “Caso Giorgi. A los hijos de un detenido desaparecido" cuya autora es Alicia Giorgi, hermana de Alfredo.

Mirá ahora la entrevista a Rodolfo Liberman
Mirá también el capítulo de “Relatos desde la Memoria” con la entrevista a entrevista a Susana Liberman, hermana de Rodolfo y esposa de Alfredo Giorgi.

Créditos: Archivo de la Memoria y los Derechos Humanos del INTI
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