Presidencia de la Nación

Alejandro Díaz: “Controlar bien no es paralizar al Estado; es contribuir a que el Estado funcione mejor”

El Síndico General de la Nación, Alejandro Díaz, participó en Rosario del XLI Simposio Nacional de Profesores Universitarios de Contabilidad Pública, donde abordó los desafíos actuales de la contabilidad, el control y la responsabilidad en el Estado.

La actividad fue organizada por la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Asociación Argentina de Profesores Universitarios de Contabilidad Pública “Dr. Juan Bayetto”. El encuentro reunió a especialistas y docentes de todo el país para debatir sobre los desafíos de la administración financiera y el control en el sector público.

De la jornada participaron, por la Universidad Nacional de Rosario, el vicerrector, Héctor Darío Masía; el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística, Javier Ganem; la vicedecana de dicha facultad, Silvina Marcolini; el decano de la Facultad de Derecho, Hernán Botta; y la Presidenta de la Asociación de Profesores Universitarios de Contabilidad, Mabel Cabrera.

En ese marco, el titular de SIGEN brindó la disertación: “La contabilidad pública como arquitectura de la confianza: control, rendición de cuentas y responsabilidad en el Estado contemporáneo”, en la que planteó una mirada integral sobre el funcionamiento del Estado y el rol que debe asumir el control público en la gestión.

Durante su exposición, destacó que la administración financiera debe ser entendida como un sistema integrado, en el que presupuesto, tesorería, crédito público, contabilidad y control se encuentran vinculados. “No es una suma de oficinas: es un ciclo integrado de decisiones, información y control”, sostuvo.

Uno de los ejes fue la necesidad de pasar de una lógica centrada exclusivamente en presentar cuentas a una verdadera rendición de cuentas, capaz de explicar qué se decidió, qué recursos se utilizaron, qué resultados se obtuvieron, qué riesgos existieron y qué medidas correctivas se adoptaron.

En ese sentido, remarcó que la responsabilidad pública comienza en el momento de la decisión y que una gestión responsable debe dejar trazabilidad suficiente para reconstruir el proceso completo: desde los objetivos y los recursos hasta los resultados y las correcciones necesarias.

Díaz también puso el foco en la evolución del sistema de control. “Controlar no es solamente detectar errores: es generar evidencia que permita decidir y corregir”, señaló. Bajo esta perspectiva, el informe de auditoría constituye un producto fundamental, pero el verdadero impacto institucional aparece cuando un hallazgo genera una decisión, una acción correctiva y, finalmente, una mejora verificable.

En esta línea, destacó el rol de los comités de control interno, como espacios que permiten llevar las observaciones al nivel de conducción y transformarlas en decisiones de gestión. En la presentación, Díaz señaló que durante junio de 2026 dichos comités se realizaron en 22 organismos nacionales.

Otro de los aspectos abordados fue el vínculo entre gobernanza, gestión y control, particularmente frente a un Estado que incorpora nuevas tecnologías, sistemas de información, automatizaciones y herramientas de inteligencia artificial. Díaz remarcó que fortalecer el control no implica cogestionar ni reemplazar a quienes tienen la responsabilidad de administrar, sino aportar objetividad, advertir riesgos y fortalecer los mecanismos de decisión.

En este marco, repasó algunos de los avances normativos impulsados por la SIGEN, entre ellos las nuevas normas mínimas y buenas prácticas de control interno para el buen gobierno corporativo de empresas y sociedades estatales, el modelo de Código de Gobierno Societario y la Guía de Controles de Inteligencia Artificial para el Sector Público Nacional.

Hacia el cierre, el Síndico General planteó ocho compromisos para la próxima etapa: vincular recursos con resultados, fortalecer la responsabilidad de la conducción, orientar el control hacia riesgos relevantes, transformar observaciones en mejoras, integrar ética y tecnología, profesionalizar la función de control, contribuir a la definición de políticas públicas efectivas y construir una agenda federal basada en principios comunes y buenas prácticas.

La exposición concluyó con una definición que sintetizó el enfoque planteado durante toda la jornada: “Controlar bien no es paralizar al Estado, es contribuir para que funcione mejor”.

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