Agricultura Familiar: Primer Congreso Nacional de Ciencia Reguladora

Impulsado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología, el Senasa participó en el panel sobre “Cocina de Alimentos Tradicionales”.


Buenos Aires - El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) –organismos nacionales de control– tienen entre su competencia la revisión, adecuación y actualización de las normas vigentes de resguardo de salud pública.

Con el objetivo de fortalecer acciones regulatorias y propiciar el conocimiento de todos los actores de la salud a nivel nacional e internacional, los días 10 y 11 de septiembre se llevó a cabo el Primer Congreso Nacional de Ciencia Reguladora, impulsado desde la ANMAT.

En este marco, la Coordinación de Agricultura Familiar del Senasa participó activamente de la instancia de trabajo sobre “Cocina de Alimentos Tradicionales”, organizado por el Instituto Nacional de Alimentos (INAL). Allí, especialistas de Argentina, Perú y España destacaron la importancia de trabajar sobre la adecuación de las normas sanitarias y de inocuidad, en un proceso que debe llevarse a cabo con los productores organizados, los organismos sanitarios y la universidad, entre otros.

El objetivo de la coordinación está orientado a trabajar interinstitucionalmente para que las actividades productivas y los alimentos producidos por la agricultura familiar presenten condiciones aptas de sanidad e inocuidad. A través del control de los peligros y los riesgos para la salud de las personas, la sanidad animal y vegetal se mejorará la inserción de los productos en los diferentes mercados.

Sonia Salas Domínguez de la Red de Agroindustria Rural de Perú comentó que “en nuestro país trabajamos durante varios años reunidos con los diferentes actores hasta lograr una definición de agroindustria rural: esta actividad es la que genera valor agregado en las pequeñas producciones de comunidades campesinas, agrosilvopastoriles del país y de toda la región andina”.

La especialista compartió una experiencia de trabajo con los productores para el caso de la arracacha, un cultivo en riesgo de extinción en la zona andina: “de forma participativa, logramos mejorar este alimento tradicional a partir de la incorporación de pequeñas tecnologías –como la selección y el empaque–: así recreamos un producto apropiado para el mercado. La conclusión es apoyar y facilitar la innovación de productos locales a través del encuentro de conocimientos con el apoyo de la academia”.

Ángel Sánchez, jefe de Distrito de Salud Pública de Villarrobledo, España, y miembro referente de la Red Española de Queserías de Campo y Artesanas (QUERED) destacó que “el método de producción tradicional tiene un proceso de preparación muy poco mecanizado y cuenta, en cambio, con un componente manual de elaboración que recupera los conocimientos tradicionales. Veo que existe en Argentina una gran predisposición a adaptar la normativa a la pequeña producción. Para mí eso es muy llamativo, porque no siempre es así”.

“Creo que la normativa, a nivel general, sea del Código Alimentario Argentino o cualquier otra norma de aplicación, tiene que tener un sentido de realidad social. La normativa tiene que acoger la realidad y probablemente regularla pero no para impedir, sino para facilitar”, concluyó el especialista.

El abordaje de la temática de Alimentos y Cocinas Regionales Tradicionales en el país tiene como referente a la ingeniera Magda Choque Vilca de la Universidad Nacional de Jujuy, la cual presentó en el panel internacional –coordinado por la directora Roberta Sammartino del INAL– la gran variedad de alimentos tradicionales de la región noroeste de nuestro país, que actualmente no se encuentran descriptos en el Código Alimentario Argentino (CAA) pero que se elaboran hace más de un centenar de años.