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Adolfo Bioy Casares y la literatura fantástica argentina

Considerado uno de los escritores más importantes de la Argentina y de Hispanoamérica, hoy se cumplen 27 años de su fallecimiento. En esta nota, repasamos parte de su gran universo literario y recomendamos cinco de sus libros más notables.

Considerado uno de los grandes autores de las letras hispanoamericanas, Adolfo Bioy Casares nació en Buenos Aires el 15 de septiembre de 1914. Casado con la escritora Silvina Ocampo y amigo entrañable de Jorge Luis Borges, el autor dejó su sello personal en la narrativa argentina que, aún hoy, continúa vigente.

El escritor argentino, Adolfo Bioy Casares. Foto: rtve.es

La invención de Morel (1940); La trama celeste (1948); El sueño de los héroes (1954); Una muñeca rusa (1991); Una magia modesta (1997) son algunos de sus libros que le dieron nombre propio. A Borges lo conoció en 1932 y entabló una amistad personal y literaria de por vida. Junto a él, escribió obras en colaboración, utilizando varios seudónimos que adoptaron entre los dos: C. I. Lynch, B. Suárez Lynch y tal vez el más conocido, H. Bustos Domecq. También con Borges y Silvina Ocampo, publicó Antología de la literatura fantástica (1965), en la que los tres autores reunieron una serie de cuentos del género en que Bioy Casares se destacó a lo largo de su carrera literaria.

Sin embargo, con su amigo Borges también tenían diferencias sobre autores favoritos. Por ejemplo, Bioy Casares fue un ávido lector de la obra del español Azorín. Leyó casi toda su obra. En cambio Borges, lo detestaba rotundamente. Al respecto, Bioy Casares expresó una vez: "Borges tenía una especie de superstición contra lo muy sencillo. Creo que de esa discrepancia resultó algo bueno para ambos. Él empezó a comprender que en lo muy sencillo había méritos también. Algo muy sencillo tenía que valer para hacerse apreciar. En cambio, en las cosas complejas uno podía ocultarse y hacer pasar por valioso algo que no lo fuera tanto".

Bioy Casares y Silvina Ocampo en su biblioteca personal. Foto: Tribuno.

Renovación del género fantástico

Bioy Casares ayudó a consolidar un fantástico racional e intelectual, alejado del terror gótico tradicional. Es decir, en sus obras, el autor abordó lo extraordinario que surge dentro de un marco lógico; privilegió la especulación científica o metafísica; el elemento fantástico se presenta con naturalidad y verosimilitud, entre otras cuestiones sobre las que trabajó. Justamente, su novela más emblemática, La invención de Morel, es considerada una de las cumbres del fantástico en lengua española por varios de aquellos motivos. En ella combinó ciencia ficción, reflexión filosófica y una estructura narrativa precisa, influyendo incluso en escritores latinoamericanos posteriores.

Su obra narrativa le valió diversos galardones, como el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en 1975 y el Premio Cervantes en 1990, máximo galardón de las letras hispánicas. Se lo distinguió como Miembro de la Legión de Honor de Francia (1981) y Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (1986).

Escribió novelas, cuentos, ensayos, memorias, cartas y más: una obra con la que recibió una gran atención, fama y prestigio durante toda su vida. Incluso, muchos de sus libros fueron llevados a la pantalla grande. Entre ellos: El crimen de Oribe (1950), basada en el cuento "El perjurio de la nieve", realizada por Leopoldo Torre Nilson en codirección con su padre, Leopoldo Torres Ríos; El año pasado en Marienbad (1961), dirigida por Alain Resnais, con guion de Alain Robbe-Grillet, basada en La invención de Morel; El sueño de los héroes (1997), dirigida por Sergio Renán; Dormir al sol (2012), con dirección de Alejandro Chomski, y Los que aman odian (2017), dirigida por Alejandro Maci.

Adolfo Bioy Casares falleció el 8 de marzo de 1999, a los 84 años de edad. Pero aún hoy, aquel prestigio continúa acompañando su nombre, memoria y legado. A continuación, destacamos algunos de sus libros más notables:

La invención de Morel (1940)

“No me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta”, dijo Borges en su prólogo de 1940. El protagonista es un inventor fugitivo de la justicia que se oculta en una isla misteriosamente deshabitada. Con el tiempo, descubre que no está solo. A pesar del temor a que lo encuentren, espiará a los nuevos habitantes, entre quienes conocerá a una bella mujer.

El sueño de los héroes (1954)

Ambientada en la Buenos Aires de fines de los años 20, la novela se estructura a partir de una serie de acontecimientos en la vida de su protagonista, Emilio Gauna.

La trama celeste (1948)

Relatos fantásticos en los que Bioy juega con las infinitas posibilidades del tiempo y el espacio. Allí se exponen a un asesino pasional; un hombre sometido a los caprichos de animales mutantes; una víctima perseguida por una secta del culto al perro; un hombre que traspone una puerta y retrocede dos siglos, y otro que, mediante un rito mágico, detiene el mismo tiempo.

Diario de la guerra del cerdo (1969)

Un grupo de jóvenes violentos parece amenazar a ancianos y personas de edad avanzada, sin un aparente móvil que los impulse. Una novela en la que se da forma a una gran batalla entre distintas generaciones.

Dormir al sol (1973)

Bioy logra disfrazar las fantasías más profundas a través de una cotidianidad insospechada. El relojero Lucho Bordenave y su mujer, Diana, llevan una vida tranquila. Repentinamente, Diana es internada en el Instituto Frenopático. Un thriller lleno de suspenso con gestos satíricos.

Fuentes: argentina.gob.ar / La Nación / Infobae / Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

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