Acreditación: Introducción al ejercicio ético de la función pública

La Oficina Anticorrupción (OA) acreditó en el INAP una nueva actividad de capacitación, que busca difundir los principales deberes, principios, incompatibilidades y obligaciones en la Alta Dirección de la Administración Pública Nacional, incluyendo organismos descentralizados y empresas con participación estatal.


La Subsecretaría de Integridad y Transparencia de la Oficina Anticorrupción acreditó el curso Introducción al ejercicio ético de la función pública como actividad de capacitación en el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).

Este trabajo formativo, que producto de la pandemia del coronavirus se realiza virtualmente a través de videoconferencia, es parte de las nuevas actividades impulsadas por esta Oficina desde diciembre de 2019. Hasta el momento, se ha dictado el curso en el INCAA, en el Ministerio de Transporte y en el INTI. El próximo 10 de noviembre, asimismo, se llevará adelante en el Ministerio de Obras Públicas.

La actividad, recientemente certificada por el INAP, busca acercar a los funcionarios públicos y especialmente a quienes forman parte de la Alta Dirección la Guía para el Ejercicio Ético de la Función Pública, que contiene los principales deberes, principios, incompatibilidades y obligaciones que el funcionariado público debe conocer y respetar para garantizar la integridad en el desempeño de su función.

Dicho documento, realizado de manera conjunta con la Secretaría de Gestión Pública y Empleo de la Jefatura de Gabinete de Ministros, recorre el marco legal que establece las normas de conducta de los/as funcionarios/as públicos, en base a la Ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública (Ley N° 25.188) en complementariedad con otras regulaciones como el Código de Ética de la Función Pública y la Ley Marco de regulación del Empleo Público.

De esta manera, la Oficina Anticorrupción, como organismo rector en la lucha contra la corrupción en el ámbito de la Administración Pública Nacional, da un paso más en el cumplimiento de una de sus misiones centrales, la de diseñar y gestionar programas para promover la transparencia en la gestión pública, asesorando a los organismos del Estado en la implementación de acciones preventivas.

Las políticas diseñadas desde un organismo centralizado y especializado como la Oficina Anticorrupción requiere de su transversalización para garantizar la operatividad de las políticas y su implementación efectiva. La capilaridad de las políticas de integridad y transparencia es un aspecto fundamental para avanzar en la construcción de una gestión pública con perspectiva de transparencia. Para ello, la realización de actividades formativas como la aquí presentada desempeñan un rol clave, especialmente cuando la audiencia está compuesta de las máximas autoridades de los organismos quienes tendrán bajo su responsabilidad la mejora del entorno de integridad en su ámbito de incumbencia.