ABO V: dos nuevos condenados por crímenes de lesa humanidad en el circuito Atlético Banco Olimpo

El expolicía Miguel Ángel Britos recibió prisión perpetua y el exespía Ariel Darío Pituelli recibió 4 años de prisión. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación fue querellante.


El Tribunal Oral Federal 2 de la Ciudad de Buenos Aires condenó hoy al exespía Ariel Darío Pituelli y al ex agente de la Policía Federal Miguel Ángel Britos por crímenes cometidos en el circuito represivo de los centros clandestino de detención Atlético Banco y Olimpo.

Britos fue condenado a prisión perpetua por el homicidio calificado de Eduardo Edelmiro Ruival y la privación ilegal de la libertad agravada de Adriana Claudia Marandet, quien a la fecha permanece desaparecida.

Pituelli, por su parte, recibió la pena de 4 años de prisión por amenazas coactivas ya que fue el responsable de controlar y vigilar a Alberto Rubén Gildengers y a Elsa Liliana Ortega, quienes habían estado cautivos en el Centro Clandestino de Detención y Tortura (CCDyT) Atlético. Por esos delitos, el Ministerio Público Fiscal y la querella de la Secretaría de Derechos Humanos habían solicitado 10 años de prisión por coacción agravada.

Los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Enrique Méndez Signori calificaron los hechos que se juzgaron como constitutivos de crímenes de lesa humanidad y fijaron audiencia para el 3 de agosto para dar lectura de los fundamentos de la sentencia.

Los roles y los hechos

El circuito Atlético Banco Olimpo estaba bajo la órbita del Primer Cuerpo del Ejército y operaron allí dos grupos de tareas durante la última dictadura, uno perteneciente a la Policía Federal Argentina, donde prestaba funciones Britos, y otro perteneciente al Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, que integró Pituelli.

Britos era agente en la Superintendencia de Seguridad Federal y fue parte del operativo que se realizó el 17 de febrero de 1977 en el departamento del barrio porteño de Flores donde vivían Eduardo Ruival, de 20 años, y Adriana Marandet, de 19, militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios.

Su participación quedó plasmada en las declaraciones de otros policías en el acta realizada por la supuesta herida sufrida en un pie por uno de ellos. Esa madrugada, Ruival fue asesinado y Marandet fue secuestrada y aún permanece desaparecida. Si bien esos hechos habían sido acreditados en los anteriores juicios, no había podido ser juzgado antes porque permaneció prófugo de la justicia por más de 5 años y recién logró ser detenido en 2017.

Pituelli fue el encargado de realizar los controles de la “libertad vigilada” a la que fueron sometidos Gildengers y Ortega. Ambos eran estudiantes de medicina y militantes de la Juventud Universitaria Peronista en la época de los hechos.

Semanas después de su liberación, entre abril y noviembre de 1977, ambos sobrevivientes debieron acudir a las citas pautadas por el entonces agente civil de inteligencia, quien también concurrió a sus domicilios. Gildengers, además, relató que fue amenazado con un arma.

Este fue el cuarto juicio que se realiza por el circuito ABO y el quinto tramo de la causa en llegar a debate. Desde 2010 ya fueron condenados 25 represores y 3 fueron absueltos por delitos cometidos contra cientos de personas que pasaron por esos centros clandestinos durante la última dictadura cívico militar.

Más información sobre esta y otras causas en: juiciosdelesahumanidad.ar.