6 de noviembre: Bicentenario del izado del pabellón argentino en las Islas Malvinas

David Jewett reafirmó oficialmente la pertenencia de las Islas Malvinas como integrantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata.


La Declaración de la Independencia encontró a las Provincias Unidas del Río de la Plata con muy pocos recursos para consolidar su presencia en los confines del vasto territorio que habían heredado de España. En este complejo escenario, el Gobierno tenía el enorme desafío de velar por su integridad territorial y para ello se vio obligado a recurrir a los corsarios.

Fueron ellos quienes durante casi una década, defendieron la integridad territorial argentina. Sin embargo, las amenazas próximas a la capital del ex virreinato habían demorado la llegada al sur. Esta situación se modificaría en 1819, cuando el Directorio de Juan Martín de Pueyrredón otorgó patentes de corso para consolidar nuestra presencia allí.

En agosto de ese año, al armador Patricio Lynch obtuvo una patente, y comenzó a organizar una expedición a las Islas Malvinas a bordo de su fragata “Heroína”. Su Comandante fue David Jewett, un marino estadounidense que con el grado de Teniente Coronel zarpó en enero de 1820 desde Buenos Aires, para tomar posesión de ellas en nombre del Gobierno argentino.

Tras sortear numerosas complicaciones, el 6 de noviembre de 1820, ante la presencia de su tripulación y un grupo de loberos que operaban en la zona, Jewett izó el pabellón argentino sobre las ruinas de un antiguo asentamiento; y en una solemne ceremonia reafirmó oficialmente la pertenencia de las Islas Malvinas como integrantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Poco después, el estadounidense solicitó al Gobierno su relevo como Comandante Militar de las islas, siendo reemplazado por el Teniente Coronel Guillermo Masón, durante los primeros meses de 1821.

Desde ese momento, las Provincias Unidas ejercieron su presencia en el archipiélago de manera ininterrumpida hasta enero de 1833, cuando la corbeta “Clío”, de bandera inglesa, las usurpó y mediante el uso de la fuerza se impuso ante una población prácticamente indefensa.

Nuestro país iniciaba así un reclamo soberano que, a la fecha, lleva casi dos siglos sin resolverse. Por su historia, posición geográfica y sobre todo por la sangre de nuestros caídos en 1982, no hemos de renunciar