1ro de Agosto - Día del Servicio de Justicia Militar

Mensaje del jefe del Ejército, general de brigada Agustín Cejas, en ocasión de conmemorarse el día del Servicio de Justicia


Este 1ro de agosto, celebramos el día del servicio de Justicia del Ejército Argentino y de su patrono, San Alfonso María de Ligorio.

El auditor militar es un profesional del derecho cuyo asesoramiento es imprescindible para la toma de decisiones. Las leyes regulan el comportamiento de la sociedad, y todo acto que lleva adelante la fuerza debe respetar la legislación vigente. Desde los albores de la patria, los auditores han asistido en este sentido a los distintos niveles de la conducción con sus conocimientos profesionales y criterio a fin de garantizar la legitimidad de las acciones de comando.

Su incorporación en el ámbito castrense se remonta al momento en que comenzaron a organizarse los ejércitos de la edad moderna, y a elaborarse normas propias del derecho militar. En nuestro país, heredero de las ordenanzas españolas, la primera junta de gobierno designó a Feliciano Chiclana, prestigioso abogado y veterano de la defensa de buenos aires, como auditor de guerra, a fin de garantizar la disciplina entre las tropas que marchaban a luchar por los ideales libertarios.

Señal de la importancia y necesidad del cargo fue la designación como auditor de guerra, durante la formación del Ejército de Los Andes, del abogado Bernardo de Vera y Pintado, quien, además de desempeñarse como asesor letrado del Padre de la Patria, fue fiel intérprete del código de honor sanmartiniano en el transcurso de la campaña en Chile.

Hoy, los integrantes del servicio de Justicia del Ejército Argentino poseen un vasto conocimiento no solo de las leyes, sino también de las instituciones e idiosincrasia del país. Ejercen sus funciones en un escenario que exige un asesoramiento responsable, fundamentado y oportuno para evitar errores que perjudiquen a nuestra Fuerza. De esta manera, contribuyen a preservar la disciplina, valor esencial de toda institución militar, y la legalidad de los actos.
Destacados en el extranjero, ayudan a dilucidar las normas del derecho internacional humanitario, cuerpo legal específicamente destinado a amortiguar los efectos adversos de los conflictos armados que sufren las personas y los bienes, y representan en sus derechos e intereses a la institución frente a terceros.

El siglo XXI se inició con gran dinamismo. El código de disciplina de las Fuerzas Armadas y el procedimiento penal para tiempos de guerra establecieron las reglas mediante las que se definen y juzgan las infracciones y los delitos de los integrantes de las Fuerzas Armadas.

Alcanzados por ese dinamismo propio de nuestra época, los auditores se capacitan constantemente para afrontar los nuevos desafíos, que, en muchas oportunidades, exceden las fronteras de lo castrense. En breve, el Servicio de Justicia deberá reunir la experiencia que la fuerza ha obtenido en la aplicación del código de disciplina para encarar las tareas de revisión y actualización del mismo en aquellos aspectos que se consideren necesarios. Su trabajo será de una gran responsabilidad, ya que ayudarán a darle forma a la reglamentación disciplinaria de la Fuerza vigente en el futuro próximo.

En este período tan especial de nuestra historia, en el cual cada uno de nosotros da todo de sí para ayudar a mitigar los efectos de la pandemia, vaya mi especial agradecimiento a quienes se encargan a diario del asesoramiento técnico jurídico y del control de legalidad de los actos administrativos del ejército. Su profesionalismo, su trabajo oportuno y criterioso, su presteza en el accionar y su compromiso con la institución son imprescindibles para el funcionamiento ordenado de la Fuerza.

Saludo con afecto, en éste, su día, a todos y cada uno de los integrantes del Servicio de Justicia, cuerpo profesional más antiguo de la institución; al personal civil que trabaja junto a ellos y a los reservistas, que contribuyen silenciosamente aportando su tiempo, conocimientos y experiencia.

Mi infinita gratitud a sus familias, que comprenden sus ausencias y sostienen su labor. Vaya mi reconocimiento a aquellos que los precedieron: a los retirados, especialmente los veteranos de guerra.

Invoco la protección de San Alfonso María de Ligorio, para que los ilumine y les dé sabiduría en el desempeño de sus tareas en bien de nuestro ejército.

¡Somos el Ejército Argentino!