16 de agosto 1978-2020. A 42 años del inicio del funcionamiento del CCDTyE "Olimpo"

En el marco del ciclo de conversatorios organizados por la Secretaría de Derechos Humanos, se realizó un encuentro conmemorativo junto a sobrevivientes del ex Centro Clandestino y se presentó el documental “El traslado”.


El evento contó con la participación de la subsecretaria de Promoción de Derechos Humanos, Natalia Barreiro; las coordinadoras del Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos ex CCDTyE “Olimpo”, María Eugenia Mendizábal e Isabel Cerruti; el realizador del documental El traslado, Marcelo López; y los y las sobrevivientes de los centros clandestinos “El Banco” y “Olimpo” Isabel Cerruti, Elsa Lombardo, Graciela Trotta y Enrique Ghezán.

María Eugenia Mendizábal definió a los espacios para la memoria como “lugares de encuentro” donde se llevan adelante actividades pedagógicas, acciones solidarias, investigaciones y contenidos “con perspectiva de reparación histórica”. Y agregó: “La voz de donde obtenemos la información sobre lo que sucedió en los centros clandestinos la obtenemos de nuestros compañeros y nuestras compañeras sobrevivientes. Todos somos parte de un legado y los y las sobrevivientes han transmitido una resignificación de las palabras ‘vida’, ‘dignidad’, ‘resistencia’ y ‘amor’”.

Natalia Barreiro también se refirió a las voces de los y las sobrevivientes y las calificó como “valiosas” y “valientes”. Afirmó que hoy hay que pensar a los espacios para la memoria como lugares de inclusión en derechos humanos y “poner en valor todas las acciones que allí se realizan, ya que los espacios son una política de Estado que nos permite sostener la historia y seguir luchando por la Justicia”.

Por su parte, Marcelo López definió al documental El traslado como una “una realización colectiva que da cuenta de los militantes que nunca han dejado de luchar y de dar cuenta de sus experiencias y resistencias dentro de los centros”.

Los cuatro sobrevivientes coincidieron en que ese 16 de agosto, cuando los sacaron del centro clandestino de detención (CCD) “El Banco”, fue un día de incertidumbre y miedo. Isabel Cerruti destacó que “este traslado da cuenta del plan sistemático” ya que “se empieza a construir Olimpo específicamente para su funcionamiento como CCD: las celdas, la enfermería, las salas de tortura, todo”.

El traslado desde “El Banco” a “Olimpo” se produjo en camiones del Ejército. Los detenidos-desaparecidos iban engrillados, un pie unido al de otro compañero. “Nos encontramos con un lugar muy frío y grande, comparado con El Banco, y la sensación de incertidumbre y de miedo nos hacía más pequeños”, contó Cerruti y afirmó: “Todos pensamos que era la antesala de la muerte, pensábamos que nos iban a fusilar”.

Elsa Lombardo contó que también tuvo la misma sensación y reflexionó: “Los sitios de memoria son heridas abiertas que no son individuales, son heridas sociales que sufrió el país, las comunidades, los barrios, las familias. Heridas que se intentan restañar”. La sobreviviente continuó: “El 16 de agosto es un día difícil, pero de mayor compromiso para levantar las banderas que levantamos ellos y nosotros, y que después levantaron las Madres, las Abuelas, los hijos, los nietos y seguimos levantando nosotros”.

Graciela Trotta refirió que durante el viaje de un centro al otro estaban asustados y que cuando llegaron los represores les dijeron que “ese era el Olimpo, el lugar de los dioses, donde se jugaba la vida y la muerte de cada uno”. Además, expresó que siempre piensa en los compañeros y las compañeras que no están, pero que los y las acompañaron con gestos durante el cautiverio y sostuvo: “Queremos recordar su lucha, su resistencia”.

Enrique Ghezán afirmó que “el legado que nos habían dejado era contar lo que había pasado” y por eso dan su testimonio no solo en los juicios por delitos de lesa humanidad, sino también con los hermanos, con los padres y con los hijos de los detenidos-desaparecidos. Al igual que los otros sobrevivientes destacó los actos de resistencia y de dignidad que sucedieron durante el secuestro. Además, Ghezán relató el “traslado” del 6 de diciembre, cuando varios detenidos-desaparecidos de “Olimpo” fueron llevados al centro clandestino de detención ESMA donde fueron asesinados mediante la metodología de los vuelos de la muerte. “Uno estaba encerrado y escuchaba por el pasillo el número. Cada vez que sonaba un número era un miedo, un escalofrío. El Turco Julián [Julio Simón, juzgado y condenado por delitos de lesa humanidad] después nos hizo sacar los tabiques, habíamos quedado unos diez o menos, y nos dijo: ‘Qué suerte que tienen ustedes’. Después nos dimos cuenta de cuál había sido la suerte”.

El centro clandestino

El centro clandestino de detención, tortura y exterminio “Olimpo” funcionó desde el 16 agosto de 1978 hasta enero de 1979 como uno de los más de cuarenta centros clandestinos de detención de la ciudad de Buenos Aires durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983).

Gran parte de las personas secuestradas en “Olimpo” provenían de los centros ilegales de detención “Club Atlético”, que operó durante 1977 en el barrio de San Telmo; y “El Banco”, ubicado en Autopista Richieri y Camino de Cintura. Estos tres centros clandestinos de detención conformaron el circuito represivo Atlético-Banco-Olimpo (ABO), que estuvo a cargo de los mismos grupos de tareas integrados por miembros de distintas fuerzas armadas y de seguridad dependientes del Primer Cuerpo de Ejército.

Los primeros detenidos-desaparecidos en “Olimpo” fueron llevados desde el centro clandestino “El Banco” el 16 de agosto de 1978. Las instalaciones donde funcionaba el centro clandestino fueron construidas especialmente para eso por el Servicio Penitenciario Federal.

Los detenidos-desaparecidos eran militantes de organizaciones políticas, sociales y sindicales que fueron perseguidos por sus prácticas militantes y por su compromiso con la transformación social. La mayoría continúa desaparecida.

En 2005, el Estado nacional desafectó el predio de su uso policial y acordó con el Estado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la creación de un espacio para la memoria, en cumplimiento de un reclamo histórico de vecinos, organizaciones barriales, de derechos humanos, familiares de las víctimas y sobrevivientes.

En sucesivas sentencias, varios de los responsables de los delitos de lesa humanidad cometidos en ese circuito represivo fueron condenados.

Mirá el documental “El Traslado” acá