10 años del lanzamiento del satélite SAC-D/Aquarius

La cuarta misión espacial argentina realizada por la CONAE se desarrolló con organismos y empresas del sistema científico tecnológico nacional, para observar el océano, el clima y el ambiente. Fue también una fructífera experiencia de trabajo colaborativo con la NASA y otras agencias internacionales.


La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en el ámbito del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, conmemora el 10º aniversario del lanzamiento del satélite argentino de observación de la tierra SAC-D Aquarius, diseñado y construido en el país, con el objetivo de observar el océano, el clima y el medioambiente. Entre sus principales logros se destaca la creación de mapas semanales de la salinidad superficial del mar a nivel global, lo cual constituye una información sin precedentes para el estudio del cambio climático del planeta. También permitió mejorar los pronósticos climáticos regionales, generar información de relevancia para el seguimiento de la dinámica de glaciares en la Antártida, la evolución de huracanes en el océano Atlántico y el derretimiento extremo de hielo superficial ocurrido en Groenlandia en 2012.

El SAC-D Aquarius fue puesto en órbita el 10 de junio de 2011 desde la base Vandenberg de EE.UU., mediante un lanzador Delta II, en el marco del programa de cooperación entre la CONAE y la NASA, que proveyó el instrumento principal, Aquarius, y el lanzamiento. Además, contó con una amplia participación de organismos y empresas del sistema científico y tecnológico nacional, así como de contribuciones de las agencias espaciales de Italia (ASI), Francia (CNES), Canadá (CSA) y Brasil (AEB/INPE).

Los datos y productos del SAC-D/Aquarius se usaron sin fronteras, así como los resultados y el intercambio de experiencias de los científicos. Para la Argentina representó logro a nivel mundial, para la CONAE una experiencia invaluable como un peldaño fundamental en el camino del desarrollo científico-tecnológico nacional”, afirmó Sandra Torrusio, Investigadora Principal del SAC-D. “Fue un proyecto de gran envergadura, por su complejidad y nivel de calidad requerido, y un ejemplo de cooperación con distintos organismos del ámbito científico tecnológico argentino, agregó Daniel Caruso, Jefe de este proyecto satelital por parte de la CONAE.


Satélite SAC-D Aquarius en la sala limpia de INVAP, contratista principal del proyecto de la CONAE.

Se trató de la cuarta misión satelital argentina realizada por la CONAE en el marco del Plan Espacial Nacional. En su desarrollo participaron empresas de base tecnológica como INVAP SE, responsable del diseño y construcción de uno de los instrumentos (HSC) y principal contratista de la CONAE en la construcción de la plataforma satelital y la integración del satélite; y organismos como la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que implementó y verificó el ensamble eléctrico de los paneles solares; la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que se concentró en el diseño y la fabricación de uno de los instrumentos (DCS) y partes de la plataforma de servicios. También colaboraron el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), que diseñó e implementó el sistema de antenas del satélite, dos de los instrumentos (MWR y NIRST), y el software de una computadora central que atendía cuatro instrumentos del satélite (tres argentinos y uno italiano); el Instituto Universitario Aeronáutico (IUA), que diseñó e implementó otro de los instrumentos (TDP), y otras entidades como el Centro de Investigaciones Ópticas (CIOP) del CONICET y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). La empresa cordobesa Ascentio tuvo a su cargo el diseño e implementación del Centro de Control y las Operaciones del satélite durante su vida útil.

Caruso destacó la confianza que brindó la NASA a esta misión argentina, puesto que no sólo se hizo responsable del lanzamiento, sino que además llevó a bordo el satélite el instrumento Aquarius, en cuyo desarrollo invirtió unos 220 millones de dólares. “La NASA confió en la Argentina para el diseño, la fabricación y la integración del satélite SAC-D, incluidos cinco instrumentos argentinos, debido a la experiencia que obtuvimos en las misiones anteriores de la CONAE y porque contábamos con capacidades profesionales para llevar a cabo este tipo de proyectos satelitales, además de una capacidad de intercambio y cooperación con otras agencias espaciales internacionales, como el CNES de Francia y la ASI de Italia, que también participaron con los instrumentos CARMEN y ROSA, consideró. Además, la ASI colaboró aumentando los tiempos de contacto radioeléctrico con el satélite a través del uso de dos de sus estaciones terrestres.

Gary Lagerloef, Investigador principal del instrumento Aquarius, destacó la calidad de los datos generados, la colaboración científica que se estableció entre ambos países para desarrollar un instrumento cuya sensibilidad y precisión estaba, hasta ese entonces, comprobada en forma teórica. “Se trató de una misión pionera que permitió elaborar mapas de los océanos libres de hielo en todo el mundo con el fin de estudiar la relación entre los cambios en el ciclo global del agua, la circulación oceánica y el clima, indicó, y consideró: “El clima, el ambiente y el océano fueron los motores de este Observatorio. La sinergia entre la ingeniería y la ciencia lo hicieron posible”.

El 8 de junio de 2015, en vísperas de iniciar su quinto año en órbita y tras haber cumplido exitosamente su misión prevista para cuatro años según su diseño original, el SAC-D Aquarius concluyó su servicio operativo.

Logro sin precedentes:

Según Torrusio, “desde la perspectiva científica, durante la Misión pudimos poner a prueba con éxito la calidad de los instrumentos principales y los datos generados, que fueron pioneros en la temática oceánica y atmosférica. Desde el punto de vista del desarrollo tecnológico, fue un logro sin precedentes en nuestro país dado la gran confluencia de esfuerzos nacionales e internacionales para lograr los objetivos.

Además de haber creado los mapas semanales de la salinidad superficial, el SAC-D se destacó por haber concretado otros logros. El radiómetro de microondas (MWR) adquirió datos para realizar productos que permitieron conocer más detalles del océano y su vecina atmósfera. También se calibró la cámara térmica (NIRST), permitiendo analizar variaciones de temperatura en el mar, y se ubicaron plataformas transmisoras del Sistema de Colección de Datos (DCS) en varios puntos del país, llegando hasta la Antártida, que ofreció una excelente herramienta para el monitoreo y estudio remoto de glaciares mediante una tecnología que permite llegar a lugares de difícil acceso, más aún en época invernal, como ha sido el caso del glaciar Gourdon en la península antártica.

Mediante el instrumento DCS del SAC-D Aquarius, los datos llegaron desde el satélite a las computadoras de los investigadores. También se pudieron obtener imágenes con la cámara de alta sensibilidad (HSC) sobre el continente blanco durante los inviernos. El instrumento francés Carmen 1 obtuvo datos acerca de los efectos de la radiación cósmica en dispositivos electrónicos. Los objetivos tecnológicos del instrumento argentino TDP se vieron satisfechos en una proporción considerable. Además se trabajó en aplicaciones de productos del MWR sobre tierra y de Aquarius para datos de humedad del suelo, los cuales fueron empleados como entrenamiento previo para la Misión SAOCOM.

Más información en:

Misión SAC-D/Aquarius y Catálogo de datos y productos