El tamal, que significa envuelto, puede tener diferente preparación dependiendo el lugar donde se consuma. Los ingredientes más comunes son la harina de maíz, zapallo anco, cebollas, cerdo, huevo, pasas de uva y condimentos (comino, ají molido, pimentón, y/o sal).
Se arman las chalas secas (humedecidas para que se ablanden) y se rellenan, colocando tres cucharadas de la pasta. Luego, se ata formando un paquetito con una tira de chala o con hilo de algodón. Para la cocción, se hierven en abundante agua por 30 minutos.
La receta fue pasando de generación en generación, elaborada con alimentos de producción local o adquiridos en los trueques con habitantes de otras zonas cercanas. Estos productos con el tiempo reivindicaron la alimentación típica de la región del norte del país, buscando la revalorización de platos tan tradicionales como el asado de llama, locro, picante, charquisillo, tamales, humitas, entre otros.



