El rosquete santiagueño es uno de los tesoros culinarios más emblemáticos del noroeste argentino, cuya historia es el reflejo del mestizaje cultural. Tiene su origen en la repostería española, fuertemente influenciada por la cocina árabe.
Es una masa suave, similar a un pan dulce o bizcocho, que se hornea y luego se cubre con una capa de merengue (clara de huevo y azúcar). El rosquete clásico es blanco, pero también existen variantes con azúcar rosa o glaseado de colores. En Santiago del Estero se hierve la masa antes de hornearla y se blanquea luego con merengue o glasé. Loreto es la ciudad conocida como la capital de este dulce, símbolo de su identidad y tradición



