Presidencia de la Nación

Oportunidades y amenazas hídricas en la campaña 2026/27: estado actual de almacenes, pronósticos y escenarios agronómicos para la Pampa Interior y sus bordes

En este informe se repasa la situación regional de napa freática a partir de distintas redes de monitoreo. Luego se estima la recarga de los perfiles de suelo en hasta 2 metros de profundidad en base al balance SEPA-INTA, su relación con las lluvias desde el otoño, y la cobertura verde actual. También se brinda un panorama de los pronósticos climáticos estacionales y de corto plazo, y cómo actualizarlos. Con esos insumos se culmina con una diferenciación de escenarios agronómicos que requieren distintas decisiones de manejo.


La campaña agrícola 2026/27 de los cultivos de verano se inicia con la certeza de que transitamos una fase Niño de la temperatura del océano Pacífico, sabiendo que bajo esa fase las precipitaciones a fin de la primavera, e inicio del verano, tienden a ubicarse por encima del promedio hacia el noreste de Argentina. En el norte de la Pampa Interior (sur y sudeste de Córdoba, centro-sur de Santa Fe, noroeste de Buenos Aires, este de San Luis y noreste de La Pampa) y sus bordes hacia la Pampa Ondulada (al este) y el Semiárido Central (al oeste), se plantea una coyuntura donde coexisten, aún dentro de un mismo campo, dos escenarios:

a) Buena recarga del perfil del suelo con la napa freática a una profundidad accesible para los cultivos, que reducen fuertemente el riesgo de sequías y posibilitan ensamblar planteos de alta
productividad.

b) Zonas, o partes de un campo, donde la forma del paisaje y la escasa profundidad a la napa aumentan el riesgo de anegamientos e inundaciones que dañen el capital de trabajo, otras partes del campo, caminos y hasta localidades próximas.

Conviven así, con intensidad variable según la zona, una gran oportunidad, junto a una gran amenaza que, a la vez, interactúan entre sí. Aprovechar la oportunidad ayuda a reducir la amenaza, y, ser muy conservador frente a la amenaza, reduce el acceso a la oportunidad. En este informe nos proponemos explicitar mejor ambos escenarios y brindar algunas herramientas para tomar decisiones, reconociendo que la incertidumbre y variabilidad de las condiciones meteorológicas serán un fuerte determinante del resultado.

En los sistemas de producción predominantes en la región el agua ingresa por lluvias, parte infiltra en los suelos bajo agricultura y parte escurre a bajos cercanos. En el paisaje “hiper llano”, que caracteriza la región, solo una pequeña fracción se irá en fase líquida, por los escasos cursos de agua. La mayor parte lo hace en fase gaseosa, por evaporación directa desde el suelo y cuerpos de agua, y, principalmente por la transpiración de la vegetación, que en un paisaje agrícola varía con las decisiones de uso de la tierra. El agua que ingresa se almacena en el suelo y luego es tomada por las raíces de los cultivos anuales, en hasta unos dos metros de suelo, para sostener la transpiración a lo largo de sus ciclos. Los excedentes por sobre la capacidad de almacenamiento de los suelos, drenan en profundidad y se almacenan localmente saturando por completo los poros del suelo a partir de cierta profundidad, la que se denomina profundidad a la napa freática.

Ante los reiterados excesos ese almacén asciende, pudiendo generar anegamientos e inundaciones, pero también constituye una segunda oportunidad para la transpiración de los cultivos, que la pueden usar antes por ascenso capilar, evitando sequías temporales. El monitoreo de su profundidad es clave para determinar si la misma es una amenaza que puede facilitar el anegamiento (generalmente si está a menos de 1 m), una gran oportunidad que pueda evitar las posibles sequías (generalmente hasta 3 m) o es relativamente neutra en el corto plazo. Además, con algún cuidado, su dinámica reciente permite inferir si, en la zona cercana, los perfiles de suelo a los que acceden los cultivos se encuentran cargados (cuando la napa ascendió recientemente) o no (cuando desciende).

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