Los préstamos a través de los conocidos “créditos rápidos”


Seguramente todos recibimos alguna vez una oferta de dinero rápido o en el momento (“a sola firma”). En los últimos años, mediante una publicidad masiva, atractiva y en ocasiones engañosa, se registra un importante incremento en la oferta y en la concesión de préstamos personales que se caracterizan por dos elementos:

  • La rapidez con la que el interesado recibe contestación a su solicitud.
  • La simplificación de los trámites y las gestiones necesarios para acceder a ellos.

Para solicitarlos, suele ser suficiente con presentar el DNI, algún recibo que acredite la residencia del solicitante y los datos de una cuenta bancaria en la que ingresar el dinero. Todo ello, sin salir de casa y contactando con la entidad que lo concede por teléfono o a través de Internet. Simplemente, se completa un sencillo formulario que no exige aclarar la situación personal del solicitante ni la finalidad a la que se pretende destinar el dinero.

Estos beneficios, sumado a la necesidad que muchas veces suele acompañar a quienes lo necesitan, lleva a muchas personas a solicitar dichos préstamos sin mirar aspectos básicos (“la letra chica”).

Es muy importante mirar en detalle las altas tasas de interés que suelen aplicarse y las comisiones que cobran, siendo conscientes de que muchas veces se dan situaciones de abuso.

Debemos leer con mucha tranquilidad la publicidad que los ofrece y estudiar a fondo la letra chica ya que, aunque estos préstamos se presentan como la gran oportunidad para hacer frente a un imprevisto o satisfacer un capricho, suponen un elevado costo.