Usos de la Energía Nuclear


Aplicaciones de la tecnología nuclear

La tecnología nuclear no solo genera energía nucleoeléctrica. La investigación y el desarrollo de aplicaciones de la tecnología nuclear con fines pacíficos se desarrolla en campos tan variados como el agro, la industria y la medicina, lo que ha permitido brindar asistencia a diversos sectores de la economía y contribuir también al desarrollo de la infraestructura y el empleo.

La Planta de Irradiación Semi-Industrial (PISI) que posee CNEA, localizada en el Centro Atómico Ezeiza (CAE), brinda servicios de irradiación de productos y materias primas en escala industrial y pre-industrial utilizando radiación gamma proveniente de fuentes producidas localmente, con el objetivo de inhibir la brotación, eliminar microorganismos causantes de enfermedades, prolongar la vida útil, desinsectar, descontaminar y radioesterilizar, entre otros usos. En este sentido, dentro de los principales objetos a irradiar se encuentran productos de uso médico, alimentos, banco de tejidos, productos odontológicos y farmacéuticos, cosméticos, material apícola y papel, entre otros.

En lo referido a las aplicaciones agronómicas, se estudia la erosión hídrica y se realizan estudios con el objeto de adecuar la fertilización de los suelos al sistema de labranza, evitar la pérdida de materia orgánica y asegurar un uso eficiente de los fertilizantes (inorgánicos o abono) y, en vínculo con las aplicaciones pecuarias, trabaja en sanidad, nutrición y reproducción animal aportando a la actividad apícola nacional soluciones para el control sanitario de enfermedades.

También, en el marco de implementación del Manejo Integrado de Plagas mediante la Técnica del Insecto Estéril (TIE), se aplica un método de supresión o erradicación de plagas a partir del aprovechamiento del comportamiento natural de apareo de los insectos mediante la esterilización con fuentes radioactivas, impidiendo de esta forma su proliferación, disminuyendo la población e impactando de manera directa y beneficiosa en los sectores frutihortícola y vitivinícola de nuestro país.

De esta forma, vemos cómo la actividad nuclear posee amplios potenciales para proveer soporte a actividades económicas diversas, con un amplio margen y espectro de aplicación en posibles áreas de interés teniendo en cuenta los perfiles productivos del país.

Asistencia a la Industria

Desde los origines del sector, la industria nacional ha sido un pilar de la actividad nuclear en nuestro país, habiendo creado en 1961 el Servicio de Asistencia Técnica a la Industria (SATI). De esta forma, el sector nuclear logró la articulación y vinculación con la industria-metal mecánica local y promovió la sinergia que consolidó una consistente infraestructura nuclear. Desde entonces, la asistencia técnica, la transferencia de tecnología, la innovación tecnológica y la capacitación de Recursos Humanos han redundado en un constante acercamiento y vinculación con la sociedad en materia de energía, materiales y ensayos no destructivos, entre otras áreas. De esta forma, se han brindado servicios de asistencia tecnológica con transferencia de conocimiento a empresas de diversos sectores tales como el farmacéutico, agropecuario, petrolero, químico, energético, pesquero, lácteos, automotriz, industrias plásticas, metalúrgico, alimentos, hospitales y centros de salud, textil, agroquímicos y transporte.

Medicina Nuclear

Como aporte a la mejora de la calidad de vida del conjunto de los argentinos, se desarrollan diferentes líneas de investigación y aplicación de técnicas nucleares en el diagnóstico y terapia de diversas enfermedades, principalmente oncológicas, que posicionan al país como un referente indiscutido en América Latina en materia de Medicina Nuclear y como uno de los principales productores mundiales de radioisótopos para uso médico.

Argentina promovió la creación de infraestructura destinada a la investigación y tratamiento de pacientes por medio de técnicas nucleares, habiendo inaugurado en 1958 en el Hospital de Clínicas José de San Martín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el Laboratorio de Radioisótopos para estudios hematológicos que, cuatro años más tarde, se transformó en el primer Centro de Medicina Nuclear del país. A partir de entonces el desarrollo científico en el campo de la medicina nuclear se expandió por todo el territorio creando una compleja red de instituciones -tanto públicas como privadas- conformada por Centros y Escuelas de Medicina Nuclear, Centros de Radioterapia, Centros de Cobaltoterapia, Centros de Braquiterapia, Aceleradores Lineales y Laboratorios de Radioinmunoensayos.

Estas condiciones han posibilitado el incremento y perfeccionamiento de instrumentos nacionales de planificación de políticas públicas. Así, se ha extendido el acceso al diagnóstico y tratamiento de enfermedades a partir de técnicas e insumos desarrollados localmente, lo que le permitió a la Argentina ubicarse a la vanguardia de la producción de radioisótopos que cubre tanto la demanda interna como la de gran parte de los países de la región y el mundo. Puntualmente la CNEA, en su reactor de investigación y producción RA-3 localizado en CAE -junto a las plantas de producción asociadas- explica alrededor del 90% de los radioisótopos que consume el país. Además, ya ha comenzado la construcción de un nuevo reactor de investigación multipropósito RA-10 con la intención de expandir estas posibilidades.

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