Top Malo House


Así lucharon los Comandos

Un grupo de efectivos de la Compañía de Comandos 602 descendió de un helicóptero del Ejército Argentino en las cercanías del monte Simon. Su misión era instalar un puesto de observación para vigilar los movimientos de las tropas inglesas que habían desembarcado en San Carlos.

Los comandos alcanzaron la cresta del monte y desde allí, pudieron divisar un corredor de helicópteros Chinook que aprovisionaban a la vanguardia enemiga. Intentaron comunicarse por radio e informar de los movimientos británicos, pero las interferencias lo impedían, y de hecho, los detectores electrónicos del enemigo los descubrieron.

Ante la intensa nevada, los efectivos pernoctaron, y al amanecer siguiente comenzaron el repliegue hacia la zona de Fitz Roy, donde se contactarían con los Ingenieros. El 30 de mayo, después de seis horas de marcha, pararon a descansar en un refugio llamado Top Malo House. Cruzaron el arroyo mientras oscurecía y se instalaron en la cabaña. Ignoraban que llegaba a la zona un helicóptero inglés, con 35 comandos del Mountain and Artic Warfare Cadre.

El teniente Ernesto Emilio Espinosa, que desde una de las ventanas del primer piso daba seguridad con su fusil de tirador especial, descubrió el avance y dio el alerta gritando: “¡Son ingleses, ahí vienen!”. Al mismo tiempo, empezó a disparar a sus enemigos. Segundos más tarde, un poder de fuego devastador convergía sobre las frágiles paredes del edificio y, simultáneamente, cuatro cohetes de 66 milímetros impactaron en la vivienda.

Seguidamente, un nutrido fuego de armas automáticas atravesó la casa lado a lado, y recibió también el impacto de cuatro cohetes antitanques Carl Gustav de 84 mm. El puesto comenzó a incendiarse, adentro todo era humo, fuego y explosiones. En esos duros momentos, el teniente Espinosa gritó: “¡Salgan ustedes, que yo los cubro!” antes de que una granada que entró por una ventana le diera de lleno en el pecho y lo matara. Esos valiosos minutos que el teniente ofreció a sus camaradas les permitieron salir de la casa y seguir combatiendo.

En la lucha también cayó otro comando, el sargento Mateo Antonio Sbert. Ubicados en una posición desventajosa, superados en número y en medios, nuestros soldados supieron luchar con valor hasta el inevitable final.