Voladura del puente Fitz Roy


El puente Fitz Roy estaba ubicado sobre un río al sudoeste de Puerto Argentino y se trataba de una obra de cien metros de largo, con calzada de madera y gruesos pilotes de hormigón. Cruzaba el profundo estuario y comunicaba la localidad de Fitz Roy, donde había un establecimiento rural, con Puerto Argentino. Su importancia estratégica era fundamental: a través del curso de agua, podían llegar naves que desembarcarían tropas, acortando el camino hacia Puerto Argentino.

Los efectivos que habían estado custodiándolo, se habían replegado sin poder “dar fuego” a las cargas que habían instalado en el puente anteriormente, dado que por las inclemencias del tiempo sus mechas estaban húmedas y fallaban. El teniente primero Horacio Darío Blanco, perteneciente a la Compañía de Ingenieros de Combate 601, recibió entonces la misión, por lo que junto a dos suboficiales y varios soldados, prepararon el armamento y cargaron el único explosivo disponible: 40 kg de trotyl.

El explosivo, a modo de carga rápida, fue colocado en el estribo de la primera orilla y también en los dos primeros apoyos del mencionado puente se afirmaron cargas de trotyl. Era dificultoso instalar un sistema de seguridad adecuada, ya que en el lugar no había vegetación para ocultar el vivac que levantaron en una hondonada, que distaba unos 300 metros del puente.

El 30 de mayo, los ingleses ocuparon el monte Kent, sobrepasando por el Noroeste la posición en que los Ingenieros se encontraban. Entre el 30 de mayo y el 1º de junio helicópteros británicos comenzaron a merodear la zona del puente Fitz Roy. El 2 de junio, el jefe de compañía les informó radialmente a los efectivos destacados en el puente que, debido a la superioridad aérea enemiga, sería imposible trasladarlos mediante helicópteros a Puerto Argentino; el regreso debía hacerse por sus propios medios y a pie. A las 14.30 horas de aquel 2 de junio de 1982 el teniente Blanco “dio fuego” a las cargas, destruyendo casi totalmente el puente.

Enseguida se inutilizaron los medios eléctricos, se aligeró el equipo individual y se comenzó la marcha a pie con rumbo a Puerto Argentino, distante de allí unos 25 km. Esta marcha estuvo jalonada de esfuerzos y peligros. Al amanecer, luego de vivir una odisea, encontraron el sendero hacia Puerto Argentino y fueron transportados en vehículo a la capital malvinera.

Producto de la voladura del puente, dos de las naves de guerra que habían llegado transportando un regimiento de Guardias Galeses, no pudieron desembarcar y debieron aguardar. Mientras esperaban, el 8 de junio de 1982 fueron atacadas por aviones de la Fuerza Aérea Argentina. Como consecuencia, murieron más de 50 hombres, hubo más de 100 heridos y los dos navíos quedaron fuera de combate.