Restauración de la cúpula del Museo Histórico Nacional del Cabildo y la Revolución de Mayo
El equipo de Conservación y Restauración de la Secretaría de Cultura de la Nación Argentina participó en la definición de criterios de intervención en la restauración de la cúpula del edificio del Museo Histórico Nacional del Cabildo de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo en el marco de las obras para su puesta en valor.

El edificio, del arquitecto jesuita Andrea Bianchi, se construyó entre 1725 y 1765. A lo largo de su historia, experimentó numerosas modificaciones. Entre ellas se destaca la demolición de la torre y de tres arcos de cada lado debido a la apertura de la avenida de Mayo y de la “diagonal sur”, así como dos intentos de demolición total previos a 1930.
En 1933 fue declarado Monumento Histórico Nacional, y en 1940 el Arq. Mario Buschiazzo llevó adelante su reconstrucción basándose en documentos históricos, en fotografías y en las acuarelas de Carlos Enrique Pellegrini de 1829.
La torre recuperó entonces la estética del proyecto original, incorporando una estructura de hormigón armado y un revestimiento cerámico en la cúpula que imitaba el Pas de Calais, producido por la empresa nacional Cattaneo.
Los estudios científicos realizados evidenciaron que el bizcocho cerámico presentaba un alto índice de dilatación, condición que favoreció el cuarteado y la pérdida parcial tanto del esmalte como del relleno de las juntas. La exposición del bizcocho provocó procesos de biodeterioro y degradación, que permitieron filtraciones de agua hacia el interior y afectaron tanto la estabilidad material como el aspecto estético y la conservación. Para la intervención se analizaron los materiales originales y aquellos usados en la reconstrucción de 1940.
En la reposición de faltantes, tanto del esmalte como del material de juntas, se optó por el uso de grasello de cal, priorizando la conservación de las piezas cerámicas existentes. La pasta de cal apagada resulta compatible con el sustrato y no compite con el esmalte original, actuando como “material de sacrificio”, es decir, un material destinado a degradarse antes que los componentes cerámicos históricos que se busca conservar.