En qué elementos se aplica

Proyectiles y balística

Una de las ramas de la ciencia forense es la balística forense, que puede analizar las armas de fuego utilizadas en los crímenes.
Mediante la comparación balística los investigadores pueden determinar la correspondencia entre vainas y proyectiles y relacionar las balas con algún arma en particular.
Los métodos químicos son los comúnmente usados para determinar la presencia de residuos de disparo. Existen métodos físicos de análisis mucho más sensibles que los de la química húmeda. Uno de ellos es el análisis por activación neutrónica (AAN), que consiste en lograr que algunos de los núcleos presentes en la muestra se vuelvan radioactivos y emitan sus radiaciones características. La detección de estas radiaciones con equipos especiales permite individualizar los átomos presentes.
Esta técnica es aplicada a problemas forenses desde 1963 y constituye un significativo aporte de la CNEA a la Justicia. En Argentina hay sólo dos lugares donde se puede hacer esta clase de análisis: en los laboratorios del Centro Atómico Ezeiza (provincia de Buenos Aires) y en el reactor nuclear RA-6, situado en el Centro Atómico Bariloche (provincia de Río Negro).

Pelos y rastros orgánicos

Para el análisis forense de pelo, una de las principales conclusiones a las que se debe arribar -luego de someterlo al examen microscópico- es determinar si su origen es animal o humano. Además es útil observar si se trata de un pelo arrancado o caído naturalmente.
El pelo, además, brinda información acerca del perfil genético del sospechoso, si padece una enfermedad específica, entre otros datos que aportan evidencia potencial para ser utilizada en los juicios criminales.

Escamas de pinturas

Estudiar en detalle las escamas de pinturas resulta valioso para arribar, por ejemplo, a conclusiones en casos de accidentes de tránsito. Así, observar la pintura a través de un microscopio permite analizar las capas que la componen y determinar roces entre vehículos.